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Sábado, 01 mayo 2021 09:00

El 'cubo de la Almudena'

El 'cubo de la Almudena'

Comenzamos el mes de mayo, mes que la Iglesia desde hace siglos consagra de manera especial a la Virgen María. Dedicamos esta Ventana a la historia a mirar a nuestros orígenes, recordando la aparición de la Virgen de la Almudena en los muros de Madrid, un 9 de noviembre, del año 1085, ante el rey Alfonso VI.

El hecho de que la Virgen fue encontrada en la muralla de la Cuesta de la Vega, en uno de los cubos del muro, junto al almudí o depósito de trigo, ha sido recogido en los escritos de todos los autores que dedican sus letras a nuestra patrona.

Esta tradición ha quedado materializada en una escultura de piedra, recordando el lugar del hallazgo de la imagen en la muralla. El llamado cubo de la Almudena que, aunque ha ido cambiando ligeramente de ubicación a lo largo del tiempo, siempre se ha localizado en las inmediaciones de la Cuesta de la Vega.

A comienzos del siglo XVIII, en concreto en 1707, existe noticia de que fue derribada la antigua puerta de la Vega, junto con el cubo de la Virgen. En su lugar, se construyó un portillo, en cuya parte superior se colocó una imagen en piedra de Nuestra Señora de la Almudena.

Álvarez de Baena en sus Grandezas de Madrid (1788) al hablar sobre el sitio de la aparición de la Virgen, describe así el lugar: «La única que permanece en el sitio de las primitivas (puertas) de Madrid, es la puerta de la Vega, llamada así por la gran Vega, que se descubre desde ella; mira al poniente sobre el río, en lo antiguo era muy angosta, pero la fábrica que hoy tiene se hizo de nuevo en 1708, es un arco grande, y dos postigos a los lados y sobre él de en medio otro cerrado, donde de la parte del campo hay una Imagen de Nuestra Señora de la Almudena, y de la de Madrid, una lápida en que se dice cuando se labró». La inscripción de la lápida decía lo siguiente:

RÉYNANDO LAS ESPAÑAS DON PHELIPE QUINTO EL ANIMOSO Y DOÑA MARIA LUISA DE SABOYA EN EL AÑO DE 1707. QUE NACIÓ EL PRINCIPE DESEADO DE LAS ASTURIAS LUIS PRIMERO SE DERRIBÓ EL ANTIGUO CUBO EN QUE ESTUBO LA IMAGEN DE LA ALMUDENA OCULTA POR EL TEMOR DE LOS SARRACENOS DESDE AÑO DE 712. HASTA EL DE 1085. EN QUE REYNABA DON ALONSO EL SEXTO DE CASTILLA QUIEN MANDO HACER ROGATIVA, EN TODO EL REYNO POR LAS QUALES FUE APARECIDA COLOCADA DONDE OY SE VENERA. SE HIZO ESTA PORTADA ÁÑO DE 1708. GOVERNANDO CASTILLA, ARAGON, Y MADRID D. FRANCISCO RONQUILLO CAVALLERO DEL ORDEN DE CALATRAVA. CORREGIDOR DE ESTA VILLA D. ALONSO PEREZ DE SAAVEDRA Y NAVA CONDE DE LA JARROSA.

Ya por el año 1829, el Ayuntamiento de Madrid, después de llevar a cabo importantes obras de reparación y adorno, se colocó la primitiva escultura de piedra de la Virgen de la Almudena en una nueva hornacina, acompañada de las siguientes letras: «EN EL AÑO 1085, SE APARECIÓ LA IMAGEN MARÍA SANTÍSIMA DE LA ALMUDENA DENTRO DEL CUBO, QUE HABÍA EN ESTE SITIO. Y PARA MEMORIA DE TAN DICHOSA APARICIÓN, EL EXCMO. AYUNTAMIENTO HA EDIFICADO ESTA OBRA EN EL AÑO 1830». La Virgen aparecía con los atributos propios de la Almudena, adornada con manto labrado (pues hasta finales del siglo XIX, la talla se cubría con vestidos) y corona, y presentaba la media luna a los pies.

Nicolás Sanz Martínez, en su libro La Inmaculada Virgen María de la Almudena (1997), nos ofrece bastantes detalles al respecto. Así, el 6 de marzo de 1829 confirma que un celador de la Policía del cuartel del palacio había denunciado el empobrecido estado del murallón, diciendo que el muro de la Puerta de la Vega donde estaba «colocada una efigie de Nuestra Señora de la Almudena, se hallaba en estado ruinoso y deplorable en sus cimientos». También, el informe del arquitecto Francisco de Mariátegui hacía referencia a que la pared «estaba toda ella socavada por haberse arrancado y extraído la piedra pedernal de que es formada».

De igual modo, el Ayuntamiento recibió el apoyo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, que se manifestó a favor de la restauración de la pared: «Debiendo añadirse que conservando aquel punto y efigie de la Virgen de la Almudena, recuerdo de gloria para Madrid y su generosa Protectora, exigen la gratitud igualmente que el decoro público se adorne aquel punto de un modo digno, para conservar en él la sagrada imagen». La obra finalizó el 21 de diciembre de 1830.

20 años después, en 1850, de nuevo debido al lamentable estado de la zona, se tuvieron que llevar a cabo diversas obras de mejora en el entorno de la Cuesta de la Vega. Se revocó parte del murallón, y al nicho de la imagen de la Virgen se le añadieron un enverjado de hierro y dos faroles (El católico, 28 de agosto 1850): «La imagen de Nuestra Señora de la Almudena que existe en un zócalo sobre el camino de la Cuesta de la Vega, y que en estos últimos tiempos ha estado en un completo abandono, hasta el punto de no encendérsele, ni aun de noche, los faroles, ha sido restaurada ahora, quedando rodeada de una reja de hierro para impedir se cometan irreverencias».

Asimismo, como consecuencia de haber estado a la intemperie, la efigie de la Virgen tuvo que ser sustituida por una nueva, también en piedra. La primitiva imagen fue depositada posteriormente en el Museo Arqueológico Nacional.

A finales del siglo XIX, con motivo de las obras de la futura catedral de la Almudena, se construyó un nuevo muro de contención del jardín real, y en esta nueva pared «del que un día sería el gran templo de la Almudena», se instaló el nicho con la escultura de piedra de la Virgen. Si bien, se cambió la inscripción de 1830 por una más escueta: «IMAGEN DE MARÍA SANTÍSIMA DE LA ALMUDENA, OCULTADA EN ESTE SITIO EL AÑO 712 Y DESCUBIERTA MILAGROSAMENTE EN EL DE 1085».

Mientras duraron las obras, el obispo, Ciriaco María Sancha, acordó que la imagen de la Virgen fuera colocada, provisionalmente, en el interior de la cripta de la Almudena, y en allí estuvo hasta 1904, fecha en que volvió a la hornacina del muro, recuperándose el cubo de la Almudena.

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