Una mirada a la historia

Jueves, 14 febrero 2019 10:26

La catedral madrileña y su alcalde, don Juan de Arespacochaga (1979)

La catedral madrileña y su alcalde, don Juan de Arespacochaga (1979)

Don Juan de Arespacochaga y Felipe en abril de 1976 fue nombrado alcalde de Madrid, y permaneció en el cargo hasta febrero de 1978, en unas circunstancias difíciles que narró en su libro Alcalde solo (1979). Actividades destacadas durante su período fueron el Plan de urgencia para acondicionamiento de barriadas, la rehabilitación del viaducto de la calle Segovia o la redacción del Plan de Saneamiento Integral. Terminar la catedral de la Almudena también fue una de sus metas, según dejó expuesto en las páginas de su libro.

«(…) recurrí entonces a movilizar el interés del Patrimonio Nacional, regido entonces por el marqués de Mondéjar. Gracias a su eficacia, discreta pero infalible, los servicios del Patrimonio, representados a estos efectos por el arquitecto Ramón Andrade, se mostraron totalmente dispuestos a una actuación conjunta que llevara al Patrimonio a participar en los costos de la terminación de la obra, a cambio de disponer de la zona de edificación, que por razón de desniveles era necesario realizar y a la que se podía trasladar toda la maravilla de nuestro depósito de antiguos tapices (…).

Existía ya, por tanto, una posibilidad coadyuvante al sacrificio económico y logré de la Comisión Municipal de Gobierno y del Pleno que el Ayuntamiento hiciera también un esfuerzo incluyendo 25 millones de pesetas, muchos para los agobios presupuestarios del momento, que bajo el epígrafe concreto de ‘Obras en la basílica de la Almudena’, se hicieron figurar, creo que por primera vez, en el presupuesto de la Villa.

(…) y para esto busqué y se presentó, una persona excepcional que, encariñado con el tema de terminación de la Almudena, se prestó a movilizar todas las posibles actitudes positivas alrededor de la misma. Se trataba de Alejandro Martínez Trobajo, que, de manera entusiasta e incansable, acometió la tarea de la poner en marcha un Patronato, cuya presidencia habla de ofrecerse a la más alta representación del Estado cuando se viera con seguridad que el proyecto era factible, y mientras tanto se consiguió la presencia en el mismo del Obispado, Patrimonio Nacional, Caja de Ahorros de Madrid, determinadas entidades bancarias y el propio Ayuntamiento, que aportaba a la puesta en marcha de las obras la cantidad incluida en su presupuestos a condición de movilizar también las posibles de los restantes miembros.

Gracias a la actividad de Trobajo se movilizaron las obstrucciones inherentes a la lenta marcha administrativa de entidades e instituciones, hasta el punto de que solo días después de mi salida como alcalde tuvo lugar la construcción ante notario de este Patronato, en la cripta del propio templo y con el entusiasta candor de su buen párroco, padre Manuel Morente.

El ritmo de las obras dependerá de las circunstancias. Tengo la esperanza de que la presencia del Patronato, vinculada de momento al alcalde de Madrid, no dejará que se paren de nuevo las obras con el instrumento del Patronato y sobre la base del plan de la cornisa del Manzanares, porque su feliz terminación significará mucho para uno de los lugares más nobles de la capital».

Puede consultar la serie completa de Una mirada a la historia en la web del Año Jubilar Mariano.

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