Madrid

Sábado, 15 junio 2019 11:33

Julia y José Antonio celebran sus bodas de oro: «Cuando tienes cerca a Dios, cambia la perspectiva»

Este domingo, 16 de junio, el cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, preside una Eucaristía de acción gracias con más de una cincuentena de matrimonios que este año celebran sus bodas de oro y plata. La celebración, que tendrá lugar en la catedral de Santa María la Real de la Almudena, comenzará a las 12:00 horas.

Julia Merodio y José Antonio Sanz no olvidan el 27 de julio de 1969. Aquella mañana de verano, tras seis años de noviazgo, cumplieron el sueño de sus vidas y se unieron, para siempre, mediante el sacramento del matrimonio. Este año celebran sus bodas de oro. Un acontecimiento especial que han querido compartir en el Informativo Diocesano de TRECE, conducido por Irene Pozo.

«Los héroes no nacen, se hacen»

«Los héroes no nacen, se hacen», destaca Merodio, «y lo más importante es trabajar la relación». Un camino recorrido de la mano de muchas personas que han ido acompañándolos en el viaje. «La tarea es seguir avanzando, y tampoco ha sido tan difícil».

Su marido, a su lado, reconoce que «todo este tiempo, sin lugar a dudas, ha merecido la pena». A pesar de los baches –que los tuvieron, pues perdieron a dos hijos–, consiguieron salir adelante. Con amor, con confianza, y sobre todo con fe. «Es muy importante meter a Dios en tu vida», apunta su mujer, «porque cuando tienes cerca a Dios, cambia la perspectiva». Y una persona que tiene a Dios y que vive desde Él, «es una persona delicada en el trato, en la acogida, tierna; y eso es muy importante en la vida familiar».

«La fe fue fundamental cuando perdimos dos hijos»

El secreto, subraya Sanz, es «ir a cara descubierta, la confianza y el reconocer las faltas del otro» porque «es tan humano como tú». Y «lo maravilloso es levantarse». Siempre. Y hacerlo con una mirada creyente. «La fe fue fundamental cuando perdimos los dos hijos», relata. «Aquello hizo que nos agarrásemos a Dios y decir: sin ti, no podemos nada».

Julia es clara en el sentir, y cada uno de sus pasos está forjado con la mirada providencial de Dios: «Nosotros vemos claro que la fe no es creer lo que no se ve; es creer lo que ves y se demuestra. Y confiar. No es que Dios esté contigo, es que te lleva en brazos porque eres incapaz de seguir».

Un sendero de esperanza para recorrer de la mano de este matrimonio nacido en Maranchón (Guadalajara), que funda en el perdón –como confiesa Merodio– su mejor seña de identidad: «La persona nunca es tan grande como cuando es capaz de arrodillarse, con el alma y con el corazón, para pedir perdón».

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