Madrid

Martes, 03 septiembre 2019 11:56

La basílica de Jesús de Medinaceli acoge la presentación de la restauración de una túnica del Cristo del siglo XIX

La basílica de Jesús de Medinaceli acoge la presentación de la restauración de una túnica del Cristo del siglo XIX

La archicofradía primaria de la Real e Ilustre Esclavitud de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Medinaceli, y la fraternidad de Hermanos Menores Capuchinos, se dieron cuenta de la importancia de conservar todo el patrimonio que tienen. Para ello, el vice hermano mayor, Miguel Ángel Izquierdo, y el padre director de la archicofradía, Benjamín Echeverría, se pusieron a documentarse e informarse. Así, entraron en contacto con Silvia Montero, profesional de la Conservación y Restauración de Bienes Culturales especializada en tejidos históricos, indumentaria y pintura, a quien expusieron la necesidad de interpretar y cuidar el patrimonio de Medinaceli.

Silvia aceptó encantada. Lo que más la motivó a trabajar en el proyecto fue descubrir un mundo fascinante en torno a Jesús de Medinaceli, cargado de historia y con un rico patrimonio cultural que desconocía. Inmediatamente se emocionó con el proyecto de investigación, conservación y restauración que era necesario poner en marcha para recuperar y poner en valor todo el patrimonio.

Por encargo de Miguel Ángel Izquierdo, comenzó a restaurar una túnica de Jesús de Medinaceli que data del siglo XIX y que se encontraba en mal estado de conservación. El riesgo de pérdida estaba en una fase crítica si no se intervenía profesionalmente con tratamientos de conservación y restauración con base y rigor científico.

Silvia afirma que la túnica es una obra de arte en sí misma y que, desgraciadamente, a los objetos de naturaleza textil, no se les ha dado la misma importancia que a las antiguamente llamadas «artes mayores» como son la pintura, la escultura y la arquitectura. Estos bienes han sido considerados dentro de la categoría de artes decorativas o «artes menores», aunque afortunadamente esta situación ha ido cambiando en los últimos años y hoy se reconoce la gran calidad material, técnica y artística de esta túnica que la convierte en una obra de arte de primera categoría.

El patrimonio de Jesús de Medinaceli debe ser recuperado y puesto en valor para que la sociedad pueda disfrutarlo, reconocerlo y enriquecerse culturalmente hablando con ello, igual que se enriquecen espiritualmente acudiendo a la Iglesia a rezar y acercarse al Cristo de Medinaceli.

La túnica está hecha en un rico terciopelo de seda de color púrpura, bordado con un rico y amplio repertorio de palmetas y decoración vegetal que enmarca los atributos de la Pasión de Cristo. La investigación histórica está en proceso, por lo que de momento hay que esperar a que concluya el estudio histórico artístico; pero sí se puede asegurar que data de mediados del siglo XIX y que, por transmisión oral, ha sido históricamente atribuida a la túnica regalada por el rey consorte de la reina Isabel II, Francisco de Asís. En cualquier caso, la túnica es de tal riqueza que su procedencia puede ser atribuida a un encargo directo de la casa real o próximo a ella.

Restauración

Para entender la labor que está haciendo Silvia Montero hay que diferenciar entre lo que es un trabajo de restauración y conservación de un bien cultural, y lo que se ha realizado antiguamente con este tipo de obras, los «traspasos de bordados», realizados por artistas bordadores que nada tienen que ver con la profesión del conservador restaurador de Bienes Culturales.

Con el «traspaso» de los bordados se pierde una parte del material original que conforma la obra, es decir, el terciopelo de base sobre el que se trabaja el bordado, además de la irremediable pérdida de partes del bordado que conlleva la acción de recortar el bordado, las modificaciones de diseño, introducción de nuevos materiales y diseños, etc. En definitiva, se trata de transformar una obra original en otra completamente nueva, aprovechando parte del material de una obra antigua. Por el contrario, el trabajo de restaurar y conservar el Patrimonio Cultural se basa en unas rigurosas premisas o criterios de actuación: el máximo respeto al original, la mínima intervención, la reversibilidad de tratamientos y reconocimiento de las zonas intervenidas. Restaurar implica investigar, intervenir, cuidar, estabilizar la obra y garantizar su conservación a futuro.

La intervención de restauración que se está llevando a cabo parte de estas premisas y está en fase de estabilización mediante tratamientos de consolidación del terciopelo afectado en las que existen pérdidas o lagunas que están siendo debidamente consolidadas y reintegradas por medio de materiales compatibles con la seda original.

La restauración de la túnica de Jesús de Medinaceli será presentada el sábado 21 de septiembre, a las 20:30 horas en los salones de la basílica de Jesús de Medinaceli (plaza de Jesús, 2).

Silvia Montero

Silvia es una apasionada del arte y de la historia. Se licenció en Geografía e Historia en la especialidad de Historia del Arte en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), y posteriormente se diplomó en Conservación y Restauración de Bienes Culturales, en la especialidad de Pintura, en la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Madrid (ESCRBC). Posteriormente, se especializó en Tejidos Históricos a través de la beca de formación para especialistas, en el Instituto de Patrimonio Histórico Español (IPHE), curso superior de la Fundación Santa María de Albarracín, CIETA. Lyon, etc.

Profesionalmente ha trabajado con importantes colecciones de tejidos e indumentaria en museos, fundaciones culturales y colecciones privadas. Actualmente es conservadora-restauradora de Bienes Culturales del Ministerio de Cultura en el Museo Arqueológico Nacional, donde trabaja y estudia las colecciones de pintura y tejidos históricos.

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