Madrid

Jueves, 10 octubre 2019 09:38

En el Día Mundial de la Salud Mental hablan las personas voluntarias de Valvanera: «La satisfacción que sentimos es impagable»

En el Día Mundial de la Salud Mental hablan las personas voluntarias de Valvanera: «La satisfacción que sentimos es impagable»

Desde la puesta en marcha del proyecto de Nuestra Señora de Valvanera, en el que desde la Fundación Pilar de la Mata se acoge a personas en situación de sin hogar y con enfermedades mentales graves, la presencia de voluntarios fue una parte fundamental del mismo. Ofrecen su tiempo para estar y compartir actividades con las personas que residen en el centro, siendo una experiencia enriquecedora para todos.

Con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, que hoy se celebra en todo el mundo, algunos voluntarios cuentan su experiencia. «Cuando vine por primera vez tenía mis temores. Personas sin hogar con enfermedad mental grave y duradera. Dicho así sonaba muy complicado poder estar a su lado. ¿Me aceptarán? ¿tendré los conocimientos necesarios? ¿sabré como mirarles?».

«La realidad es que estar en el centro una mañana con ellos es lujo. Son personas que necesitan ser escuchadas y ser acompañadas en su camino. Cualquier gesto que les dediques se multiplica».

«Gracias a las explicaciones del equipo comprendes que no se comportan así por que sí, que el estado de ánimo de cada persona, incluso el mío, puede cambiar». «La satisfacción de ver que en un taller han hecho algo con sus manos a veces es impagable».

El equipo de fin de semana

Mención especial tiene el grupo de voluntarios de los fines de semana que, dando una respuesta a una petición de los residentes de preparar comida casera, vienen todos los sábados y domingos. Ver cómo se organizan en equipos de residentes y voluntarios en la cocina preparando la comida es espectacular.

«Da gusto trabajar con Happy y Thomas, dos nigerianos que residen aquí: tan diferentes y tan buena gente. Happy nos sorprendió el otro día mientras hacía la boloñesa con una canción preciosa en nigeriano. Parecía una nana, pero nos contó que era una canción en la que se da gracias a Dios por las cosas buenas que le pasan».

Cocinar une, y la sobremesa es «deliciosa, hablando y compartiendo sobre todos, los que están y los que ya no están», cuenta otro voluntario. Cada fin de semana, afirman, se produce en la cocina «el “milagro” de Valvanera» que consiste en «conseguir que la comida para todos siempre esté a su hora, surjan los escollos que surjan».

Además de cocinar, los fines de semana se intentan organizar salidas del centro. Son momentos de convivencia en los que además de aprender y divertirse, sirven para crear unos lazos muy especiales que caracterizan la relación entre los voluntarios y los residentes, como las caminatas por el paseo marítimo en las vacaciones, lo cafés después de un paseo por Madrid Rio, o las salidas a espectáculos musicales. «Son actividades en las que compartimos silencios, miradas y confidencias que dan sentido a nuestro voluntariado», dicen.

La participación de los voluntarios, tan significativa en todos los proyectos de Cáritas, en éste es una experiencia de amor al prójimo y de actitud de buen samaritano, acompañando y cuidando al que encontramos en el camino.

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