Madrid

Miércoles, 25 marzo 2020 10:07

Monseñor Montoya: «Jesús se acerca a nuestra realidad concreta para atender las voces más desgarradas»

El obispo auxiliar de Madrid monseñor Santos Montoya, que presidió este martes la celebración de la Eucaristía que se emite por YouTube, invitó a los fieles durante la homilía a reflexionar sobre «cuántos planes se nos han cambiado» a causa de la crisis del coronavirus «que ha supuesto muchas pérdidas a muchos niveles». Pero las crisis también suponen una oportunidad, «y esto es lo que el Evangelio nos viene a mostrar», porque la piscina de Betesda, escenario en el que se desarrolla el pasaje que se proclamó en la Misa, «es un lugar también de crisis, y nos damos cuenta dónde el Señor emplea su tiempo: en los lugares con personas necesitadas».

En la piscina de Betesda, en Jerusalén, había enfermos, cojos, lisiados, y a ella acudió Jesús «no simplemente para contemplar la escena, sino para introducirse en esta escena y acercarse personalmente a un hombre enfermo»; un hombre que llevaba, «como tantas personas en nuestro mundo, muchos años enfermo, 38». Y Jesús «se hace el encontradizo, se acerca a la realidad concreta de cada uno», y «quiere atender las voces más desgarradas, a los que sienten que en su vida se les ha caído todo, como tantas personas en estos momentos».

Monseñor Montoya aseguró que «también Jesús se acerca a nuestro lado y nos quiere dar esa palabra de consuelo y ese milagro de rehabilitación, que a veces no sabemos por dónde puede venir». Y al igual que el Señor, con toda su autoridad, le dijo al enfermo «levántate», así «nosotros los creyentes, en Su nombre, hemos de decir, entre unos y otros, esta palabra de aliento: “Levántate”. No un falso aliento; es el aliento de la autoridad de Dios, que guía su historia providencialmente».

«Dejemos que el Señor se explique –pidió el obispo auxiliar de Madrid–, y del mismo modo que avanzamos a hacia la Pascua, que es sacar bien de un mal objetivo, sacar la alegría de la derrota de la Cruz, que el Señor nos permita saber aprovecharnos de estas circunstancias en las que se nos ha cambiado la vida».

Haciendo referencia a los fariseos –esos «creyentes que han desnaturalizado esta fe que viene a restaurar el Señor»–, el prelado destacó que no se sorprendieron por la curación del hombre enfermo sino por el hecho de que hubiera sido en sábado: «Han quedado encerrados en la ley, no ha sido la ocasión para vivir con plenitud la vida. El Señor nos quiere llevar a esa plenitud, rescatar de las estrecheces en las que nuestra mentalidad a veces nos encierra».

Concluyó recordando las palabras del salmo, «Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza, poderoso defensor en el peligro, por eso no tememos aunque tiemble la tierra y los montes se desplomen en el mar». «Que el Señor nos permita mirar con fe los acontecimientos que providencialmente nos permite vivir, sabiendo que de un mal Él saca un bien; que de esta crisis, a pesar de la pérdida, encontremos la oportunidad que nos está esperando a cada uno de nosotros si actuamos conforme al querer de Dios».

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