Madrid

Jueves, 26 marzo 2020 10:13

Monseñor Vidal recuerda que en casa podemos ser «Eucaristía para los demás»

El obispo auxiliar de Madrid monseñor Jesús Vidal destacó este miércoles, en la Eucaristía celebrada en la catedral de la Almudena y retransmitida por YouTube, que con la Anunciación del Señor «es como si volviéramos a la Navidad», algo que puede resultar chocante en este tiempo litúrgico pero que sin embargo tiene un «gran sentido que se sitúe en el contexto de la Pascua». «Porque todo empieza aquí –explicó–, en el corazón de Dios que envía al ángel Gabriel para anunciar a María algo sorprendente, algo que iba a cambiar la historia, que es que Él mismo iba a entrar en el misterio de nuestra carne, iba a entrar para entregar la vida por nosotros como celebraremos dentro de unos días».

Jesús es Dios verdadero y hombre verdadero, y esto constituye el «eje central» de la celebración de la Anunciación. La carta a los hebreos proclamada en las lecturas ayuda a «entender lo que esto significa, nos va preparando para la celebración del misterio pascual. Y es que lo que Jesús ofrece al Padre es su humanidad; la humanidad que Él ha tomado del vientre de María».

Y esto, tal y como indicó el obispo auxiliar, tiene que ayudar a aquellos fieles que echan de menos participar presencialmente en estos días de confinamiento de la celebración eucarística, a entender la Eucaristía. «Muchos de vosotros seguro que os preguntáis “¿no estoy haciéndolo mal, no estoy perdiendo algo de lo que es la vida cristiana?”. El autor de la carta a los hebreos nos muestra dónde está el sacrificio de Cristo: en su entrega al Padre para hacer su voluntad, en la entrega de su carne, de su cuerpo por nosotros».

«Por lo tanto –continuó el prelado–, hoy podríamos decir, verdaderamente más que nunca, que todo cristiano es una Eucaristía. Un bautizado es Eucaristía viva en la medida en que se une verdaderamente, en espíritu y en verdad, a Jesucristo, para repetir estas palabras: “He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad”. Hoy estamos llamados en nuestras casas a vivir vidas verdaderamente eucarísticas. No menos eucarísticas por no participar presencialmente de la Eucaristía; no menos eucarísticas por no recibir el cuerpo del Señor en el pan eucarístico; verdaderamente eucarísticas por entregadas al Padre para la salvación de los hombres, entregadas al Padre para unirnos a Jesucristo en la entrega de su vida que vencerá al poder del mal y de la muerte con la única fuerza que verdaderamente puede hacerlo, que es poder de la resurrección».

Monseñor Vidal afirmó que estos días, en los que pueden brotar sentimientos de miedo, angustia, ira, enfado, se pueden vivir desde una resistencia o desde la pregunta de «¿qué me quiere decir el Señor con esto?». Por eso, animó a «pedirle a María que nos enseñe a decir “he aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”. Y este “hágase” es el del misterio eucarístico que Dios quiere hacer en cada uno de nosotros. Yo en casa puedo ser Eucaristía para los demás, y transformar todo ese deseo de recibir al Señor en deseo de servir al Señor en mi hermano con el que convivo y servirle, como estáis haciendo de forma tan maravillosa, en los hospitales y en todos los servicios públicos».

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