Madrid

Martes, 28 abril 2020 09:24

San Bruno espera reabrir su comedor social después del confinamiento

San Bruno espera reabrir su comedor social después del confinamiento

Durante este tiempo de pandemia provocado por el COVID-19, y el Estado de alarma declarado por el Gobierno de España, la parroquia San Bruno (Beatriz de Bobadilla, 3) se ha visto obligada a cerrar sus puertas. Con una población en su mayoría integrada por personas mayores que no pueden salir de sus casas, el párroco, Jesús González Alemany, ha optado por la atención telefónica. Algo muy necesario, ya que muchos de sus feligreses viven solos. El contacto con ellos se mantiene por teléfono. Además, a través de voluntarios que viven cerca se les ayuda con la compra de alimentos o medicinas.

Las familias vulnerables en el ámbito parroquial son casos puntuales. Durante esta crisis, continúan percibiendo una ayuda en forma de alimentos que se compran por internet y que reciben en sus domicilios.

Catequesis on line

Desde que comenzó el confinamiento, la población universitaria que vivía en el territorio parroquial ha regresado a sus lugares de origen. Pero no por ello se ha perdido el contacto. Tarea que han asumido con entusiasmo tanto los catequistas como el párroco. Y que permite que las catequesis y las reuniones de los distintos grupos de jóvenes se mantengan on line. Una iniciativa que ha obtenido una respuesta muy positiva por parte de todos.

Comedor San Francisco

Ubicado en el terroorito parroquial, el comedor San Francisco estaba atendido por las Franciscanas Terciarias Capuchinas, Hasta el momento de comenzar la crisis, unas 300 personas de toda la ciudad de Madrid acudían a recibir una comida caliente de lunes a viernes, y los sábados un bocadillo.

Debido a las reducidas dimensiones de su espacio, y a la elevada edad de las religiosas y de los voluntarios, su actividad ha sido suspendida hasta que termine el confinamiento.

Mientras tanto, desde la parroquia se replantean su funcionamiento para la nueva etapa que comenzará cuando la población pueda salir a la calle. La idea es realizar un trabajo en red más estricto que les permita poder seguir ayudando a las personas que están en situación de calle, aunque sea ofreciendo bocadillos. Y que aquellas personas que tienen casa puedan ser atendidas desde las parroquias más cercanas a sus domicilios.

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