Madrid

Jueves, 28 mayo 2020 15:05

Santa María de Martala muestra el rostro de la Iglesia a través de la ayuda espiritual y material ofrecida para aliviar en la pandemia

Santa María de Martala muestra el rostro de la Iglesia a través de la ayuda espiritual y material ofrecida para aliviar en la pandemia

La parroquia Santa María de Martala (Fobos, 2) ha ayudado a aliviar las necesidades de la gente durante esta pandemia provocada por el COVID-19 ofreciendo ayuda material pero, sobre todo y más importante, espiritual.

Juan Carlos Burgos Goñi, su párroco, explica que «ha habido dos grandes bloques».  «En un primer momento hubo una avalancha de gente que llamaba pidiendo oraciones y misas. Que se rezase por sus seres queridos. Pedían ayuda espiritual. Fue impresionante. Ha habido días que tenía 100 llamadas de personas que comenzaban a perder a sus abuelos, a sus seres queridos, que necesitaban unas palabras de consuelo, y que alguien les escuchara y rezara una oración». Por eso, «en un barrio que no es joven, el teléfono ha sido un baluarte de salvación para mucha gente. Ha sido una experiencia muy bonita», apunta. «Y, en una segunda parte, surgió un exceso de necesidad en forma de comida».

Ubicada en Moratalaz, en una zona de reinserción, la población que atiende «ofrece una mezcla curiosa. Por un lado, hay bloques de pisos de gente de clase media, y por otro, una zona de reinserción con pisos de protección oficial».

Desde su llegada a la parroquia hace 9 años, «estamos dando comida a unas 100 familias una vez al mes. Unas 500 personas más o menos, dependiendo de los integrantes de cada unidad familiar. Pues eso no solo se ha mantenido con la crisis, sino se que se ha triplicado».

Acción social

A las situaciones de nueva necesidad surgidas en la zona, la parroquia ha estado atendiendo a las familias derivadas por el Banco de Alimentos. «Al principio, solo había dos parroquias para distribuir la ayuda del Banco de Alimentos en Moratalaz, el barrio de la Estrella y la zona sur-centro», señala. «Por eso, nos hemos visto completamente saturados».

Y es que, «la pandemia ha multiplicado la situación del barrio. Además de las familias vulnerables, nos han pedido ayuda autónomos que han vivido una situación de paro total. O unidades familiares que vivían al día».

A estos «se han añadido los que nos derivaba el Banco de Alimentos. No sé si hay sido una bendición o no. Pero ha habido días en los que comenzaba a repartir alimentos a las 8 de la mañana, y acababa a las 8 de la tarde». «Ha sido tremendo», puntualiza.

Como los voluntarios de la Cáritas parroquial estaban confinados, el párroco era el encargado de citar a la gente para que acudiera a recoger la comida. «Hemos dado 60 kilos de comida al mes por persona, más o menos. Al principio, no traían carro y no se lo podían llevar todo de una vez. Pero después, cuando les citaba, les avisaba, y ya venían preparados para llevarse toda la comida. Normalmente, venían dos personas por familia a por todo».

Solidaridad para atender la necesidad

El último macro reparto de comida ha tenido lugar el pasado 8 de mayo. «Fue muy bonito, porque participó la concejalía del distrito de Moratalaz al completo, con distintos representantes de partidos políticos».

En esta ocasión, se dobló el número de familias que acudieron a por los alimentos. «Citamos a unas 200 en una tarde».

El párroco destaca «la unión de todo el barrio para poder atender a una necesidad. Se involucró muy bien la Junta de Gobierno de Moratalaz». Por eso, como recuerdo y agradecimiento, han elaborado un video para dar las gracias a la corporación, a los voluntarios, y al Banco de Alimentos. «Fue un momento singular, asegura. Colaboraron en el reparto personas de muchos ámbitos muy diferentes».

Pero el reparto de ayuda no ha cesado. Continuará todos los segundos viernes de mes. «Para las familias en situación de vulnerabilidad, como siempre. Y para las nuevas situaciones que surjan». Y es que hay unidades familiares que ya no necesitan ayuda. «Por ejemplo, los autónomos».

Experiencia profunda

Para Juan Carlos Burgos Goñi, la experiencia vivida «ha sido muy profunda. Algo diferente, con unas posibilidades nuevas que se nos han abierto».

Por ejemplo, «se ha acercado gente que jamás había venido a la iglesia. Que quizás sentían rechazo por ella. Y han tenido que venir a pedir comida. Y han visto que se han llevado su carro con alimentos, sin problema».

Por eso, considera que «ha habido unas posibilidades excepcionales de mostrar el rostro de la Iglesia. Independientemente de que la gente venga después».

Culto con fieles

El pasado 18 de mayo, el templo abrió sus puertas para recuperar las celebraciones con fieles respetando las normas para ello establecidas.

«Me sorprendí mucho, explica Juan Carlos, porque en mi parroquia solía haber unas 15 personas en las misas de diario. Y el primer día repartí 100 comuniones. Realmente estremecedor. Fue un momento hermoso». Considera que «la respuesta de la gente fue impresionante». Algo que se ha mantenido, ya que en las eucaristías de los días laborables hay «unas 80 personas». «Es una vuelta al sentido religioso muy interesante. Impresionante», asegura.

De lunes a sábado, la Misa se celebra a las 19:30 horas. Y los domingos, a las 11:00 y a las 13:00 horas.

© 2018 Archidiócesis de Madrid. CIF: R2800137H. Todos los derechos reservados - Login

Search