Se acerca la Semana Santa y, con ella, el Vía Crucis organizado por Jóvenes Madrid, en colaboración con las Cofradías y Hermandades y el Seminario Conciliar de Madrid. Tendrá lugar el viernes, 20 de marzo, a las 20:30 horas. Comenzará en el Seminario y recorrerá distintas estaciones por las calles de la ciudad hasta culminar en la Catedral de Santa María la Real de la Almudena.
«Este acto será una oportunidad preciosa para acompañar a Cristo en su camino hacia el Calvario y prepararnos para celebrar el misterio pascual, centro de la vida cristiana», afirma Arsenio Fernández de Mesa Sicre, miembro del equipo organizador.
Fernández de Mesa invita también a recordar cómo Jesús, al recorrer las calles de Jerusalén, se encontró con personas que, quizá sin esperarlo, vieron transformada su vida al cruzarse con Él. «Algunos caminaban distraídos; otros se preguntaban por el sentido de su existencia o atravesaban momentos de sufrimiento sin hallar explicación ni consuelo». Sin embargo, aquel encuentro supuso para muchos «un punto de inflexión, una llamada a replantearse la vida».

Del mismo modo, quienes participen en este Vía Crucis y acompañen a Cristo como cireneos «podrán experimentar la fuerza de su presencia». A través de este testimonio público de fe —subraya— otros podrán «descubrir el paso de Cristo por sus vidas» y sentirse llamados «a una entrega más plena, a un sentido nuevo y al encuentro con Aquel que los ama y desea su felicidad; con Aquel que, en medio del sufrimiento, da sentido a todo lo que acontece».
Por ello, se invita a todos a participar en esta celebración como «signo visible de comunión en la diócesis». Que sea una ocasión para «acompañar a Cristo», «prepararnos para el misterio pascual» y «renovar nuestra vida espiritual y nuestro deseo de cumplir la misión que Él nos ha encomendado».

Recorrido
El Vía Crucis partirá del Seminario Conciliar de Madrid y culminará en la Catedral de Santa María la Real de la Almudena. Se atravesarán diversos lugares de la ciudad, espacios que forman parte de la vida cotidiana, pero que, contemplados a la luz del misterio de la Cruz, podrán adquirir un significado nuevo y más profundo.
Será también un momento privilegiado para que quienes transiten por esas calles puedan contemplar el testimonio público de que Cristo permanece en medio de nosotros: que sigue llamando, que no deja a nadie fuera de sus brazos y que desea entrar en el corazón de cada persona.
