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Viernes, 29 julio 2022 10:18

Campamentos: en verano también se construye parroquia y se crea comunidad

Campamentos: en verano también se construye parroquia y se crea comunidad

En una de sus últimas cartas semanales, el arzobispo de Madrid, cardenal Carlos Osoro, destacaba el trabajo que se hace desde las comunidades parroquiales y educativas en los meses de verano con niños y jóvenes. «En colonias y campamentos, en peregrinaciones, en lugares de misión… se convive, se reza, se trabaja, se comparte. Y se abre a los más pequeños a Dios y se les alienta a estar al servicio de los demás, a construir la fraternidad, a anunciar el Evangelio como testigos fuertes de Jesucristo», decía. Y añadía: «Campamentos en los que se da una verdadera evangelización».

Este espíritu evangelizador está en el ADN de las actividades de verano de muchas de las parroquias de la diócesis. Lo explica Óscar Alonso, párroco de Santa María la Blanca de Montecarmelo, a la vuelta de los dos campamentos que han vivido con 200 chavales de entre 6 y 16 años en Valencia. No es solo, afirma, ocio y tiempo libre, sino que el campamento de parroquia está «enmarcado en ese cuadro de la fe; todas las actividades tienen una visión evangelizadora». Y, por eso, construye parroquia.

«Los campamentos tienen que ayudar a sentirse más Iglesia», subraya el sacerdote, siendo conscientes de que «el protagonista es siempre el niño», que en estos días se muestra tal cual es y al que se le invita a compartir en voz alta qué ha hecho o ha vivido «en relación a la vida de Jesús».

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El campamento dura todo el año

Un campamento no empieza cuando se despide al niño en el autobús. «Nosotros empezamos a prepararlo en noviembre», porque hay mucho trabajo detrás: de logística, los contactos con autoridades locales «para que sepan que vamos a estar allí esos días», el desarrollo del programa de actividades…

En Santa María La Blanca de Montecarmelo siempre se hace «acorde a lo que se ha estado trabajando durante el curso en función de un lema pastoral». Este año era una palabra, Estirpe, «con la idea de familia, “creando estirpe”». El próximo, otra: Levántate, con la mirada y el corazón puestos en la JMJ de Lisboa del próximo verano y esa llamada del Papa a la misión.

Por esta razón, el sacerdote incide en que el campamento es un puntal pastoral en la parroquia «muy importante». Es el colofón de las catequesis, la «explosión de diversión», el encuentro con el otro que, en el caso de los más pequeños, incluye también otro que quizá no es de la parroquia, y así se abren a una «vida social con niños de los que se empiezan a hacer amigos».

Campamentos Montecarmelo misa

Pasa también que quizá ni siquiera son niños de vida de parroquia, y aquí entran otros protagonistas: los padres. «Les sirve de acercamiento a una comunidad parroquial».

Son padres que se han encontrado en las reuniones previas —«sumamente importantes» en opinión del párroco—, que se ven en la despedida de los autocares, que van hablando entre ellos, «que después se van a la playa con otros familiares y les cuentan que su hijo se ha ido de campamento con la parroquia». Y ese apellido, «con la parroquia», es «superimportante», porque está diciendo que «somos gente de Iglesia, y te animamos a que busques eso para tu hijo».

También saben que «el sacerdote está en el campamento», y por esto da muchas gracias Óscar Alonso. «Desde nuestro ministerio somos agraciados por poder acompañar a los niños, y también a los monitores». «¡Nunca me había encontrado a un cura como tú!», le han dicho en alguna ocasión. Y es que quizá nunca se habían encontrado con un cura porque «no pisa nunca la iglesia», «y cuando descubren su figura…».

Campamento san lucas excursion

«Que crezcan en el encuentro con Cristo»

Los campamentos tampoco acaban cuando los padres van a buscar a sus hijos al autobús. Lo sabe Óscar Alonso, y también César Quispe, vicario parroquial de la unidad pastoral San Cristóbal de los Ángeles, en Carabanchel, que agrupa las parroquias Nuestra Señora de los Desamparados y San Lucas.

En estos dos años que lleva en la parroquia ha ido reorientando ese campamento urbano que se hacía con los más pequeños para darle un sentido «más cristiano». La experiencia gusta; del año pasado a este, «hemos duplicado el número de chavales y el número de monitores». En el campamento urbano celebrado del 4 al 17 de julio han participado 50 niños de entre 7 y 14 años.

Un campamento temático en torno a Las crónicas de Narnia, que arracaba cada día con la representación de un sketch. En él se analizaba qué transmitía desde la fe, y se continuaba con juegos, deporte, talleres, manualidades, excursiones...

Campamento san lucas catequesis

La jornada acababa con una máxima, «una frase del Evangelio o de la sabiduría popular que quiere transmitir algo desde la fe». Esto lo había trabajado previamente el sacerdote con los monitores en la reunión de la noche anterior, porque su cuidado también es un objetivo. Ya el año pasado se hizo un campo de trabajo con monitores que «salió muy bien», en el que había formación y oración «para que crezcan en el encuentro con Cristo», que en definitiva «es lo fundamental».

Este año se ha repetido con los chavales más mayores de la parroquia, a la vez que el campamento urbano. «Participaban de la oración de la mañana en la capilla, de la formación de los monitores», y después hacían trabajos de servicio en la parroquia como pintar, limpiar, el reparto de alimentos de Cáritas... También ayudaban en la preparación de las actividades del campamento.

A esta oración de la mañana a la que se refiere el sacerdote se sumaba una pequeña catequesis diaria y algún rato del adoración del Santísimo, con canciones de alabanza que habían preparado en los talleres de canto.

Campamento san lucas adoracion

Que no se sientan solos

La idea de todo el campamento es que «los chavales tengan un grupo de fe, de amistad; que se sientan como en casa», un grupo «de familia» en el que, mediante «la confianza y la apertura», se transmita la fe. Por su experiencia, también en el confesionario, Quispe ve «que hay muchos niños que están solos», con falta de atención en casa, «y aquí sienten que se ocupan de ellos, que se les enseña», Incluso las normas y los límites, que quizá en casa no tienen, «les hacen sentirse queridos».

El próximo 1 de agosto dará comienzo el campamento de los mayores, los chavales a partir de 15 años. Hay ya casi 20 apuntados. Ellos sí pasarán una semana fuera, en Gandullas, cerca de las piscinas de Buitrago de Lozoya. Como los recursos son escasos, «se han pasado todo el año vendiendo chucherías, haciendo rifas, bingo...».

«Queríamos que fuera algo para ellos, para su encuentro con Dios y para seguir fortaleciendo los lazos que van creando». Porque el del año pasado «fue maravilloso», y a lo largo del curso «han hecho piña, el grupo ha ido a más». «Están con muchas ganas», concluye el sacerdote.

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