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Jueves, 19 marzo 2026 12:18

Cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid: Ser luz de Dios a ejemplo de San José

Cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid: Ser luz de Dios a ejemplo de San José

Celebrar la fiesta de San José es una suerte, un momento alegre en la vida de la Iglesia. Lo hacemos en el tiempo de Cuaresma, en el que Dios nos llama a tener en nosotros una luz especial en un mundo en el que se encienden muchas luces. A veces esas luces nos hacen olvidar la preciosa luz que tenemos nosotros.

El tiempo de la Cuaresma es un tiempo que nos ayuda a reconocer la luz de Dios en medio de nosotros. Esa luz que todos tenemos dentro también la descubrimos en San José. Una luz que viene de Dios y que se encenderá de manera especial en la Luz Pascual. Una luz que nos dice que por muy mal que vayan las cosas, por muchas tristezas que tengamos, por muy mal que nos digan que va el mundo, Dios tiene el poder de transformarlo todo.

San José es una luz chiquitita pero firme, que Dios puso en la Historia de la Salvación. No era nada relevante, tampoco tiene una vida activa de primer orden en la Iglesia. José siempre está en un segundo plano, pero es un hombre creyente. Su luz, como tantas pequeñas luces, hay que aprender a reconocerla. Para ello no podemos pasar de largo, tenemos que hacer como Jesús, que siempre se para, habla con la persona, la toca y así aleja la oscuridad que impide descubrir la luz en las personas. Una luz que tenemos que reconocer en nosotros mismos, porque Dios va poniendo luces en nuestra vida y nosotros no las sabemos descubrir.

Por encima de los problemas y dificultades, de los que San José no estuvo exento, somos llamados a estar cerca de las personas. Tenemos que ser una luz para aquellos que no les interesa para nada Dios, para quienes quieren un Dios un poquito a su medida, un Dios que haga lo que cada uno quiere. Cuando tenemos esta luz vamos dando los pasos necesarios para que las cosas cambien.

La luz de Dios siempre está ahí. Esa luz va indicando el camino que Dios nos tiene reservado, como hizo con San José. Una luz de Dios que, a pesar de las dificultades, nos da la posibilidad de ver las cosas nuevas, como pasa a todos los que descubrimos la luz de Dios en nosotros. San José nos dice que se puede ver, que se puede acoger la luz como él lo hace.

San José acoge la luz de forma sencilla: lo hace cuidando a Jesús, lo hace queriendo a María, lo hace mostrándonos que se puede crear familia y hacer que nos entendamos unos con otros. Así nos enseña el camino para que podamos vivir eso en nuestras familias, en nuestras parroquias, en las que somos llamados a crear familia y ayudarnos unos a otros para que todos podamos descubrir la luz de Dios que está presente en medio de nosotros.

Cada bautizado, pero también toda la comunidad eclesial, somos llamados a reconocer la luz, a ser luz en medio de nuestros barrios, en medio de la gente que está a nuestro lado. Como discípulos somos desafiados a decir a todos que merece la pena ver, que cuando vemos reconocemos la presencia de Dios en nuestra vida.

Un Dios que a veces nos pide, como le pidió a San José: «entrégame tus planes, entrégame tu proyecto, entrégame lo que tú quieres hacer, entrégame eso que habías soñado que querías para tu vida». Ante ello, José asume el cuidado de un niño sabiendo que es Dios. Eso es fe, eso es ser luz, eso es entrega por parte de un hombre responsable: responde a la propuesta que Dios le da. José responde a Dios y se hace cargo del proyecto de Dios, entrega a Dios sus sueños, se fía de Dios para que Él le vaya haciendo la vida.

En la fiesta de San José celebramos que es posible ver a través también de los ojos de San José: cuidando, queriéndonos, haciendo familia, siendo responsables delante de Dios. Que aprendamos con San José a amar de modo responsable, como respuesta a la fe. Un amor que nos lleve a amar como él amó a María y a Jesús.

El ejemplo de San José nos lleva a preguntarnos como respondemos con amor a las personas que Dios pone a nuestro lado. Un amor que debemos renovar, un amor que, siguiendo sus pasos, debemos conectar con la respuesta de fe. También en el cuidado a Jesús, en quien se hace presente el Dios pequeño a quien tenemos que cuidar, que nos habla de ternura, del día a día, de lo que aparentemente no es valioso, del tener que educar.

San José es patrono de todos los que responden a Dios por amor, de todos los que cuidan, de todos los que entregan lo que tienen, que cuidan y que abrazan en medio de las dificultades. Pidamos a San José que nos dé luz para vivir así la fe, siendo responsables, respondiendo a los sueños de Dios, al amor y a aquellos que nos encomienda.

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