Con el inicio de año, continúan las celebraciones de Navidad en la catedral. Este martes, 1 de enero, solemnidad de Santa María, Madre de Dios y Jornada Mundial de la Paz, el cardenal arzobispo de Madrid presidió una solemne Eucaristía en la que afirmó que «dar la paz está en el centro de la misión de los discípulos de Jesús y esto nos lo revela María: Ella dijo sí a Dios porque quería dar rostro humano a quien es la paz, porque la paz tiene nombre y tiene rostro, Jesucristo».
El purpurado incidió en que «el Señor nos invita a generar confianza entre nosotros, entre todos los hombres. Los cristianos hemos de decir no a la guerra, no a la división, no a la estrategia del miedo, y la paz no es reducible solo a un equilibrio». Como recordó, estamos celebrando los 70 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, «pero por mucho que se promulguen si no hay un cambio de corazón, si no hay una conversión de corazón, no haremos nada».
«El Papa Francisco –prosiguió– nos ha dicho que la paz es como una flor frágil que trata de florecer entre las piedras de la violencia. Sabemos bien que la búsqueda de poder a cualquier precio lleva siempre al abuso y a la injusticia; seamos instrumentos de construcción de la paz... Fuera la intransigencia, la ira, la impaciencia, [...] atrevámonos al encuentro, escuchando siempre el mensaje del otro y sobre todo el mensaje que viene de Jesucristo y la paz en toda la creación, redescubrir la grandeza del don de Dios y la parte de responsabilidad que cada uno de nosotros tenemos y añoramos».
Encuentro Internacional de Oración por la Paz en el Espíritu de Asís
En la celebración, el cardenal Carlos Osoro anunció que, del 15 al 17 de septiembre, Madrid acogerá el Encuentro Internacional de Oración por la Paz en el Espíritu de Asís, unos encuentros internacionales que comenzó san Juan Pablo II en 1986 y que organiza la Comunidad de Sant'Egidio. «Acudirán a nuestra ciudad centenares de representantes de todas las religiones mundiales y exponentes del mundo de la cultura, junto a miles de peregrinos de todo el mundo, para dar vida a tres días de intenso diálogo, en espíritu de encuentro, de amistad y oración, en el horizonte común de la construcción de la paz».
El purpurado concluyó la celebración invitando a todos a participar en este evento y a preparar desde hoy el corazón para que Madrid «sea siempre espacio de paz y de reconciliación y desde aquí elevemos una gran invocación para que la paz que es Cristo, llegue a todos los rincones de la Tierra y que llegue con las medidas que nos regala a nosotros nuestro Señor Jesucristo». «Que el Señor os bendiga, os guarde y sepamos ponernos de rodillas delante de quien es la paz, de quien tiene vida para cambiar nuestro corazón, hagámoslo como hizo Santa María, nuestra Madre, que guardaba estas cosas en su corazón pero convencida de que Ella había dado rostro a la paz que es Cristo», aseveró.
