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Miércoles, 30 noviembre 2022 10:02

Convivencia vocacional en Loyola: «Hay gente muy rota, pero esto no es obstáculo para seguir al Señor»

Convivencia vocacional en Loyola: «Hay gente muy rota, pero esto no es obstáculo para seguir al Señor»

«Si estás buscando la voluntad de Dios, tienes que escucharlo». La hermana Susana López, esclava de Cristo Rey, forma parte del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación de Jóvenes de la Diócesis de Madrid. El pasado fin de semana acompañó a un grupo de 28 jóvenes en discernimiento vocacional en una convivencia celebrada en el santuario de Loyola. Muy cerca de san Ignacio, precisamente «maestro de vida espiritual» que legó el discernimiento y el acompañamiento como herramientas clave para poder hacer procesos vocacionales.

En esa búsqueda de la que habla la hermana Susana es imprescindible «hacer silencio y oración». Esta era precisamente la invitación a los participantes, todos ellos de los grupos de Genesaret —enfocados a chicos que piensan en el sacerdocio— y Horeb. Este es un grupo de discernimiento para chicos y chicas que, por el momento, no tienen una inclinación clara a un estado de vida concreto, aunque sí una certeza de que están llamados y «quieren ver qué quiere Dios de ellos». Sería: «Dios me llama, pero voy descubriendo exactamente a qué».

Loyola conversion

La hermana explica que san Ignacio, gracias a ese parón que tuvo en su vida a raíz de una herida de guerra, «comprendió lo que le pasaba y pudo explicarlo». Por eso, cuenta, una de las formaciones que tuvo el grupo el sábado por la mañana fue precisamente sobre las heridas. «Bien aprovechadas, nos convierten en personas más humanas y, por tanto, más divinas». Y añade: «Hay gente muy rota, pero esto no es obstáculo para seguir al Señor».

Los jóvenes vieron también una película en la que se revelan los «engaños» en los procesos vocacionales, cuando «se pone más el acento en lo que no podemos que en la gracia de Dios». Y el domingo por la mañana hicieron un camino de Emaús: de dos en dos tuvieron momentos de compartir y contarse la experiencia del fin de semana. Y además vivieron lo que es acompañar y dejarse acompañar, poniendo «palabras a lo que uno siente por dentro», porque poner nombre siempre es paso imprescindible.

Este fue sin duda uno de los momentos más destacados de la convivencia, junto con la Misa en la capilla de la Conversión y la visita de la casa de san Ignacio de la mano del rector del santuario, el padre Koldo Alzibar, SJ.

Loyola casa

El valor de la amistad en el acompañamiento

Este el segundo año que la Pastoral Vocacional organiza esta convivencia en Loyola, después de «lo bien que resultó el año pasado». Junto a la hermana Susana acudieron a Loyola el resto del equipo de Pastotal Vocacional, integrado por la delegada de Jóvenes de la diócesis, Laura Moreno; el director del secretariado, Antonio Secilla; sor Cristina Calleja, esclava carmelita de la Sagrada Familia, y la hermana Inmaculada, misionera oblata de María Inmaculada.

La cantante Paola Pablo también los acompañó el fin de semana, y junto a ellos, los dos seminaristas que, como cada curso, forman parte del equipo, en esta ocasión Pablo Murga y Álvaro Simón. «A los jóvenes en discernimiento —explica la esclava de Cristo Rey— les ayuda mucho ver el testimonio de gente que ya está haciendo el camino».

Loyola equipo

También a los seminaristas. Álvaro cuenta que «a través de sus descubrimientos, también confirmas tus certezas». Lo bueno de la formación en el seminario, reconoce, que es «tu discernimiento es también para ayudar a otros a discernir y acompañar». Cuenta con asombro cómo los jóvenes les decían que los veían como «hermanos mayores», y subraya lo que le ha sorprendido «la armonía del equipo; eran distintas sensibilidades, pero todos a una».

Por eso, valora «muchísimo que ha sido una experiencia que no se ha vivido fuera de la Iglesia». Y se le viene al corazón a Álvaro lo determinante de la «amistad sacerdotal». Él, que en su proceso de discernimiento fue también acompañado por sacerdotes, destaca el respeto por ellos pero fundamentalmente «la amistad de alguien que va por delante y quiere lo mejor para ti». Por eso, se siente muy llamado en su futuro sacerdocio «a ser padre, hermano, pero, sobre todo, a vivir la intimidad que da la amistad».

Loyola cocina

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