Antonio Ávila, profesor del Instituto Superior de Pastoral de la UPSA y coordinador diocesano del Seguimiento y Participación en el Sínodo de la Sinodalidad, ha sido el protagonista de la sexta sesión del X Ciclo de Conferencias para Evangelizadores que se celebra en la parroquia de san Juan de la Cruz. El curso, organizado por varias delegaciones episcopales de la Archidiócesis de Madrid, ha entrado en su segundo bloque y lo ha hecho con una ponencia que tenía como título: “El acompañamiento en la Evangelización”.
Ávila inició su intervención con una mirada retrospectiva a la comprensión de la evangelización en la Iglesia. Recordó que, durante décadas, predominó la idea de las misiones ad gentes, orientadas a pueblos considerados no cristianos y culturalmente “indígenas”, hacia los cuales la Iglesia “llevaba la fe y la cultura”.
Sin embargo, con la llegada del papa Juan XXIII, que venía de una profunda experiencia pastoral como nuncio en Francia, comenzó a tomar forma una intuición hasta entonces impensada en la España católica de la época: Europa se estaba descristianizando y amplios sectores populares y obreros se alejaban de la Iglesia. Surgieron movimientos como los curas obreros y la llamada Misión de Francia, que pusieron de manifiesto la necesidad de una nueva mirada misionera.
Al subir al pontificado, Angelo Roncalli concibió un proyecto sustentado en tres pilares, entre ellos la convocatoria de un sínodo para la diócesis de Roma y un concilio para toda la Iglesia, que sería el Concilio Vaticano II. Aunque falleció antes de ver publicados sus documentos, dejó encarrilado un acontecimiento que transformaría la comprensión de la misión.
Ávila subrayó que fue Pablo VI quien continuó con determinación el Concilio y promovió el desarrollo de la evangelización como tema central. En Lumen gentium, explicó, la Iglesia entendió que la misión no era simplemente una acción más, sino una dimensión constitutiva de su identidad: todos los bautizados, como pueblo de Dios, somos responsables y corresponsables de la misión.
?Hoy, sexta sesión del X #CicloConferenciasParaEvangelizadores
— Archidiócesis de Madrid (@archimadrid) November 27, 2025
➡️Antonio Ávila imparte la ponencia «El acompañamiento en la Evangelización»
?17h-18:30h
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Desde entonces, destacó, la Iglesia ha avanzado en la conciencia de que los laicos participan activamente en esta tarea, a través de ministerios, servicios y vocaciones concretas. Antonio Ávila afirmó que evangelizar no es una tarea sencilla, y por eso la Iglesia necesita acompañamiento pastoral. «Muchas veces nos sentimos cansados o desorientados», señaló, insistiendo en que acompañar no es dirigir, sino caminar al lado del otro desde el respeto a su propia historia y libertad.
Propuso como modelo evangélico el relato de los discípulos de Emaús, donde Jesús se acerca con discreción, escucha, ilumina y deja espacio para que los caminantes descubran la verdad de su propia vida: «El acompañamiento es una mano tendida —dijo Ávila—, pero que necesita ser acogida».
En una sociedad «muy entretenida pero muy sola», recordó que muchos sufren aislamiento y necesitan simplemente ser escuchados. Este hecho está impulsando en el Sínodo la reflexión sobre un ministerio específico de la escucha y del acompañamiento.
?Padre Elías Royón, sobre la #Sinodalidad: «Más que nunca el mundo necesita hoy de este gesto profético de la Iglesia»
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➡️«El reto de la sinodalidad es integrar las diversidades para que enriquezcan a toda la Iglesia y no sean obstáculo»https://t.co/7j7K0sFft1 pic.twitter.com/mJy0dIVSEg
Ávila dedicó buena parte de su ponencia a analizar las necesidades concretas de quienes trabajan en distintos ámbitos pastorales:
Sobre los catequistas destacó cuatro claves esenciales:
- Trabajo en equipo, evitando individualismos y personalismos.
- Ejemplaridad y densidad espiritual para acompañar procesos largos y delicados.
- Conciencia de misión: los catequistas ejercen su tarea por delegación de la comunidad cristiana, que es la verdadera responsable de la catequesis.
- Acompañar especialmente a adolescentes, adultos que retornan a la fe o quienes solicitan el bautismo sin haber recibido antes los sacramentos.
Sobre los profesores de religión recordó que su labor se desarrolla en un contexto «escolar, social y plural, muchas veces ajeno a la Iglesia». Por ello:
- no deben tener complejo, pues anuncian la asignatura más importante, la que ayuda a construir un proyecto de vida;
- necesitan un acompañamiento cercano por parte de la delegación, por la dificultad de su entorno;
- su presencia es Primer Anuncio, incluso en colegios religiosos.
Sobre los agentes de pastoral juvenil se tratan, para Ávila, del ámbito «más duro, pero muchas veces el más bonito». La juventud —con sus sueños, decisiones y vulnerabilidades— necesita acompañantes capaces de:
- abrir preguntas,
- sostener procesos,
- infundir esperanza,
- ayudar a discernir elecciones que marcarán la vida adulta.
Finalmente, Ávila recordó que toda esta reflexión se enmarca en el actual proceso de sinodalidad que vive la Iglesia universal y la Iglesia de Madrid. «Todos somos responsables y corresponsables de la evangelización», insistió. El obispo, señaló citando al papa Francisco, «a veces debe ir por detrás», como en Emaús, para dejar que el pueblo de Dios avance y crezca desde su propio protagonismo.
«Nuestra tarea no es dirigir, sino acompañar sinodalmente —concluyó—. Y para acompañar, nosotros mismos necesitamos ser acompañados».
