El pasado jueves, 29 de septiembre, el arzobispo de Madrid, monseñor Carlos Osoro, presidió en la catedral de Santa María la Real de la Almudena una Eucaristía de envío de profesores de Religión de la escuela pública, concertada y privada.
Durante la homilía, el prelado les pidió «abrirse» a la acción del Espíritu Santo para, así, pedir «por todos los que enseñáis, por los alumnos que van a recibir vuestro testimonio» y para que «nos llene de sabiduría en estos momentos de la historia». Y los animó a vivir como «hijos y hermanos», ya que «este es nuestro nombre y no tenemos otro» y es importante adoptarlo «si el ser humano quiere establecer en esta tierra la verdadera convivencia, la paz entre los hombres». En esta línea, subrayó que «tenemos que vivir en comunión» porque «somos un cuerpo con dones diversos, pero un único cuerpo».
Finalmente, monseñor Osoro alentó a a los profesores a seguir con la tarea de educar, pues la enseñanza «es un don para nosotros y no una carga»; es «una gracia de Dios el que nos dé la posibilidad de regalar la sabiduría verdadera a quienes estén a nuestro lado».
