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Lunes, 10 enero 2022 13:48

El arzobispo recuerda a los jóvenes que el Bautismo confiere la misión de «amar, curar con el amor de Dios»

El arzobispo recuerda a los jóvenes que el Bautismo confiere la misión de «amar, curar con el amor de Dios»

La catedral de la Almudena cogió el pasado viernes, 7 de se enero, la primera de las vigilias de adoración de los jóvenes de este año. Preparada por la Vicaría VIII, fue presidida, como es habitual, por el arzobispo de Madrid, cardenal Carlos Osoro. En su meditación, quiso destacar el «núcleo central» del Evangelio proclamado, el del Bautismo del Señor, que no es otro que «esa voz desde el cielo que, dirigiéndose a Jesús, le dice: “Tú eres mi hijo, el amado, mi predilecto”».

Aquí se descubre a un Jesús «solidario de las esperanzas y de las necesidades de los hombres». Jesús, puesto en la fila «de pecadores» para ser bautizado por Juan, quiere hacerse un penitente más, pero sin embargo «Él es la novedad de Dios». Una fila en la que había «sufrimientos, cegueras, esclavitudes, heridas». Con este gesto, Jesús muestra su solidaridad, aseguró el purpurado, y por eso el Bautismo «nos hace solidarios con todos los hombres, que son hermanos nuestros». Todos, aseveró: los que creen, los que no, «los que están contra nosotros»...

La Palabra descubre también un Jesús «orante» sobre el que se posa «el soplo de Dios», igual que «se posa también sobre nosotros». Se abre el cielo y «podemos entrar en la morada de Dios, podemos hablar con Dios». El Bautismo «nos hace tener una relación con Dios», afirmó el arzobispo.

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En tercer lugar, en el Bautismo de Cristo se revela un Jesús «con un título que nos entrega: hijos de Dios», y con «una misión», la de «amar, curar con el amor de Dios». A partir de la experiencia de ser hijo de Dios, «Jesús cura a los enfermos, toca a los leprosos, levanta a los paralíticos, defiende a los pobres, acoge en la mesa a pecadores y prostitutas».

Por eso, añadió el cardenal Osoro, «el Bautismo no es una cosa más», es «un regalo» por el que el hombre es hijo de Dios y experimenta todo el amor de Dios Padre. Frente a las voces de «no vales para nada», «no eres atractivo», «no importas a nadie de verdad», está la voz del cielo, «tú eres mi hijo […] y yo te amo», con un amor que los discípulos de Cristo están llamados a llevar a los demás.

Luces en la ciudad

La vigilia del próximo mes de febrero coincidirá con una nueva edición de Luces en la ciudad; antes de encontrarse en la catedral, los jóvenes visitarán diferentes comunidades religiosas para ver cómo estas almas orantes iluminan la ciudad de Madrid.

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