La catedral Santa María la Real de la Almudena acogió este miércoles, 27 de abril, el concierto Música de las tres religiones abrahámicas, organizado por la Embajada de Turquía en España y el Instituto Yunus Emre, con la colaboración del Arzobispado de Madrid, la Dirección General de Bellas Artes del Ministerio de Cultura y Turismo turco, el Centro Sefarad-Israel, el Ayuntamiento de Getafe y el Centro UNESCO-Getafe.
El cardenal Osoro quiso agradecer al embajador de Turquía, Burak Akçapar, presente en la catedral, la organización del recital, «que expresa y manifiesta el deseo de un diálogo con los miembros de estas tres religiones». La jornada fue «un canto y un compromiso al diálogo interreligioso» y en ella judíos, musulmanes y cristianos se reunieron «para invocar desde el corazón […] a Dios». Que las tres religiones, pidió el purpurado, «redescubramos uno de los deseos divinos, el de la unidad y la armonía de la familia humana», algo fundamental siempre, pero más en estos momentos de guerras en el mundo.
Embajador @Akcapar expresó nuestros deseos de unión y paz para toda la humanidad en el concierto de “Música de Tres Religiones Abrahámicas” que organizamos en la Catedral de la #Almudena@TC_Disisleri @TCKulturTurizm @yee_madrid @archimadrid @SefaradIsrael @escolapiosgtf pic.twitter.com/zAy0GAsYnT
— T.C. Madrid Büyükelçiliği (@tcmadridbe) April 28, 2022
El reconocimiento de Dios, insistió, si el verdadero creyente «lo vive con corazón puro», puede contribuir «poderosamente» a la paz. «Es una gracia –dijo– que judíos, cristianos y musulmanes descubramos en el otro creyente a un hermano que se ha de respetar y se ha de amar». Todo ello, dando testimonio de la «serenidad y convivencia de los hijos de Abraham». La Iglesia, destacó «mira con estima» a los musulmanes, que ofrecen culto a Dios «especialmente mediante la oración, la limosna y el ayuno», que «veneran a Jesús como un profeta» y que «honran a María, la madre virginal de Jesús». Asimismo, subrayó la cercanía especial «para nosotros» que tienen los judíos: Jesucristo y su Madre lo eran.
El purpurado aprovechó para reivindicar la libertad religiosa, «cima de todas las libertades», como un «derecho sagrado e inalienable». Igualmente, agradeció la presencia también del nuncio apostólico en España, monseñor Bernardito Auza, «que nos une en esta noche de un modo especial» a los deseos del Papa Francisco de «dinamizar el diálogo interreligioso».
