«Tenía un amigo que era asistente social y que trabajaba en las chabolas de Palomeras Altas, y le dije: "Querría dejarlo todo e irme a vivir entre los pobres"». Francisco José Gómez de Argüello Wirtz, Kiko Argüello, había tenido una profunda crisis existencial. Pintor, acababa de abandonar su carrera al ver el sufrimiento de los pobres —estudio Bellas Artes y fue pintor profesional—, y se instaló en una barraca de Palomeras, a las afueras del Madrid de entonces, para vivir junto a los Cristos crucificados de aquella zona. Seguía los pasos de san Carlos de Foucauld, viviendo la vida oculta de Jesús de Nazaret.
Su amigo le indicó un sitio: «Un pequeño valle lleno de cuevas, donde había gitanos, quinquis, vagabundos, pordioseros, mendigos, prostitutas viejas... una zona horrible. Me fui a vivir allí con una guitarra y una Biblia. En el suelo había un colchón. Me acuerdo de que hacía un frío espantoso [...]. A aquel ambiente me llevó Dios, porque yo, sinceramente, no habría ido nunca».
Era noviembre de 1964. En este proceso recibe la inspiración de la Virgen María: «Hay que hacer comunidades cristianas como la Sagrada Familia de Nazaret, que vivan en humildad, sencillez y alabanza. El otro es Cristo».
Kiko rezaba, tocaba la guitarra y leía la Biblia, y a su alrededor se empezó a congregar grupos de personas marginadas; una primera comunidad que escuchaban el anuncio del kerygma, la proclamación gozosa de la Buena Noticia de Cristo muerto y resucitado.(Imagen inferior, barraca de Kiko). Se estaban poniendo los cimientos del Camino Neocatecumenal.

60 años después
La catedral de la Almudena acoge este sábado 30 de mayo a la 20:00 horas una solemne Eucaristía con motivo del 60 aniversario del inicio del Camino Neocatecumenal. La celebración estará presidida por el cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, y junto a él concelebrarán algunos obispos y más de 100 presbíteros.
El Camino Neocatecumenal es un itinerario de iniciación cristiana, vivido en pequeñas comunidades y extendido actualmente en más de 6.250 parroquias de unas 1.400 diócesis de todo el mundo, que nació en una de las zonas más pobres de la capital española.
En agosto de 1965, a los pocos meses de que Kiko se instalara en Palomeras, el obispo Casimiro Morcillo acude a una llamada suya de urgencia para evitar el derribo de una parte de las chabolas. Morcillo quedó profundamente conmovido. El amor y la atención que mostró a estas personas tan necesitadas tocó el corazón de otra mujer, Carmen Hernández, licenciada en Químicas pero con una fuerte vocación misionera que la había llevado también a vivir en una barraca junto a los pobres.
Carmen percibió en aquella comunidad que se había formado espontáneamente entre los pobres que era una obra que venía de Dios. Así es como se decidió a colaborar con Kiko. (Imagen inferior, Kiko, Morcillo y Carmen, en Palomeras).

Catequesis en las parroquias
El arzobispo Morcillo los animó a llevar esta iniciación cristiana a las parroquias de Madrid. Y así, en 1966 se empezaron las catequesis en el centro de Madrid. En la experiencia de las barrancas, con los pobres, se había perfilado este itinerario de redescubrimiento del Bautismo basado en el trípode de Palabra de Dios, Liturgia y Comunidad, y vivido, precisamente, en una pequeña comunidad donde se experimenta el amor al prójimo.
Nace así, sin esquemas preestablecidos y en un contexto de marginación, esta iniciación cristiana para adultos, hoy extendida en 138 naciones de los cinco continentes, con más de 20.350 comunidades.
A lo largo de estos 60 años, han dado su vida por la evangelización cientos de familias con sus hijos; dejando sus seguridades, han hecho posible que el anuncio del Evangelio llegue hasta los confines del mundo. Actualmente, hay unas 2.000 familias que continúan esta obra de ayuda a los obispos y a los párrocos, como catequistas itinerantes o misioneros en lugares muy pobres, o enviados ad gentes en las zonas más descristianizadas.

Entre los frutos de esta realidad eclesial se encuentran también los 116 seminarios diocesanos misioneros Redemptoris Mater, en los que se han formado más de 3.400 sacerdotes. Además, han nacido cientos de vocaciones a la vida consagrada como monjas de clausura, así como muchos misioneros célibes, hombres y mujeres.
Los Estatutos del Camino Neocatecumenal fueron aprobados definitivamente por la Santa Sede en 2008 y el Directorio Catequético, en 2010.

