La Iglesia celebra la Solemnidad de la Ascensión del Señor donde sus últimas palabras fueron el mandato misionero de ir por el mundo predicando el Evangelio. Este día la diócesis de Madrid celebra el Día del Misionero Diocesano con la Misa de envío y la bendición de nuestros misioneros madrileños. En total, 533 misioneros repartidos por 84 países «llevando el Evangelio por todos los rincones de la Tierra».
El lema de este año “Gracias de corazón”, es la gratitud de toda la Iglesia con la respuesta generosa de estos sacerdotes, religiosos, religiosas, consagrados y consagradas, seglares y familias en misión, que «dejándolo todo dijeron sí a la llamada de Dios para anunciarlo donde fueron enviados».
Misa en la catedral
Este domingo 17 de mayo, a las 12:00 horas, en la catedral de la Almudena, el cardenal José Cobo presidirá la Misa de envío. Por ello, «os invitamos a todos a acompañar a nuestros misioneros y a rezar por ellos en esta eucaristía»
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Cartas del cardenal Cobo
Con motivo del Día del Misionero Madrileño, el cardenal, José Cobo ha escrito tres cartas, una pastoral dirigida a la diócesis, otra para los 533 misioneros madrileños y finalmente una carta para sus familiares.
«Ser misión en la Iglesia»
Cada año, en la Ascensión del Señor, la conmemoración del mandato misionero resuena en nuestro ser de bautizados y nos anima «a ser misión en la Iglesia». Este mandato, como no podría ser de otra manera, nos lleva la mente y el corazón a los misioneros, los que de manera generosa dieron un sí a la misión “ad gentes”, “ad vitam” y “ad extra”, apunta el cardenal Cobo.
Este año, esta solemnidad está enmarcada en la más que inminente visita del papa León XIV a nuestra diócesis, con gran alegría y entusiasmo muchas personas están trabajando juntas para que el Papa se sienta en casa, en esta Iglesia que peregrina en Madrid y que espera con anhelo la confirmación en la fe del sucesor de Pedro.
El lema de la visita “Alzad la mirada”, nos invita a todos al levantar la vista del suelo, poner nuestra vida en una nueva dirección, que todos nuestros pasos y acciones se dirijan a cumplir la voluntad del Padre. «Mirar hacia lo alto», es saber que las acciones pastorales, la vida ordinaria, la vida familiar, el trabajo, los estudios, todo ello se puede poner en clave de una misma partitura, conscientes de que el director es Otro, para dejar de lleve nuestra vida y permitir que sea Cristo el que la dirija. Este sentido de trascendencia nos enseña a tener la certeza de que Dios me ha creado por amor y para amar, y así lo comunicáis a tantos pueblos a los que habéis sidoenviados. Alzar la mirada «es caminar juntos hacía un punto en común, en diversidad de vocaciones y carismas».
La Iglesia misionera nos enseña la necesidad de este camino, de comunión y sinodalidad. Compartir la vida, compartir la fe, compartir nuestras esperanzas.

“Gracias de corazón»
El lema de la Jornada Diocesana de los Misioneros Madrileños para este año es “Gracias de corazón”, que bueno es manifestar el agradecimiento y, en ocasiones, cómo nos cuesta.
Gracias por el sí de nuestros 533 misioneros. Su sí nos recuerda que Dios sigue llamando a la misión “ad gentes” y que hay personas generosas que, escuchando la
llamada de Dios, se ponen en camino. Nos recuerdan a todos nosotros que la Iglesia es misionera, que no podemos dejar de evangelizar, que el mundo necesita de Dios,
y cuenta con cada uno de nosotros para hacerle presente allí donde cada uno esté.
Gracias por la entrega de la vida. Los misioneros no se guardan nada para ellos, podemos pensar que no tenían trabajo o no tenían familia, entregan por amor al Evangelio toda la vida, su vida se convierte en misión, presencia misionera de la
Iglesia. Hago especial mención de nuestras 71 familias en misión, testimonio vivo de vida matrimonial y familiar.
Gracias por hacer presente a la Iglesia por los 5 continentes en 84 países. Una presencia viva del amor del Padre por toda la humanidad, recordatorio de que somos Iglesia en salida, que estamos llamados a ser esta presencia amorosa, a encarnar y hacer visible para los demás este ofrecimiento que nos hace Cristo a toda la humanidad.
Gracias a los enfermos misioneros de nuestra diócesis, los que no pisan la tierra de misión y sin embargo la sostienen con el ofrecimiento de su enfermedad, ofrecimiento y oración que cuida y vela por los misioneros.
Gracias, sacerdotes, religiosas, religiosos, consagrados, laicos consagrados, familias, enfermos misioneros “gracias de corazón”. Concluye pidiéndole a María, Reina de las Misiones, que «os acompañe, os sostenga y os dé fortaleza para renovar vuestro sí todos los días».
