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Lunes, 20 junio 2022 10:27

El arzobispo en el Corpus: «El Señor se hace comida para el hombre hambriento de verdad y libertad»

Corpus sol

La catedral de la Almudena acogió el pasado domingo, 19 de junio, la celebración solemne del Corpus Christi con una Misa a las 12:00 horas presidida por el arzobispo de Madrid, cardenal Carlos Osoro. «Un día entrañable» para los cristianos, aseguró el purpurado al comienzo de su homilía, en el que le «gustaría» que «descubriésemos todo lo que es la Eucaristía en nuestra vida», personal y colectiva.

Apelando a la centralidad de la Eucaristía en la vida cristiana, aseguró que este sacramento –el de la comunión y de la unidad, dijo– «nos hace salir del individualismo para vivir juntos el seguimiento de Cristo». «Nuestra vida ha de tener forma eucarística», señaló. En la Eucaristía, el cristiano encuentra «el modo de ser, de vivir, de pensar, de hablar y de actuar en medio del mundo».

El arzobispo invitó a preguntarse si la Eucaristía lleva a salir de uno mismo para «ser don del amor», amando sin medida como ama el Señor. De la Eucaristía, abundó, «no somos meros espectadores», sino «discípulos de Cristo» que «domingo tras domingo adoramos la presencia real de un Dios que ha querido permanecer entre nosotros».

Compartir los bienes en fraternidad

Sobre el Evangelio proclamado, que recordaba la multiplicación de los panes y los peces, destacó que ese «dadles vosotros de comer» que Jesús dijo a sus discípulos suena «singular» en este momento de la historia, con tantas guerras, enfrentamientos, «nuevas pobrezas»... Los discípulos respondieron a esta propuesta con sus categorías, con lo poco que tenían, con la necesidad de comprar, pero «Jesús les invita a sustituir el comprar por el compartir».

Todos los bienes, recalcó el arzobispo, vienen del Padre, y solo desde esta conciencia se podrán poner «al servicio de la humanidad». «La vida no se nos ha dado para hacer dinero, sino para hacernos hermanos y hermanas», manifestó. Por eso, «el Evangelio hoy nos invita a globalizar el amor», aseveró, porque esta multiplicación no es magia, sino signo de «solidaridad, de amor a los hermanos».

Corpus exposicion

En este sentido, el cardenal invitó a los presentes a preguntarse si «estamos dispuestos a poner en común nuestros cinco panes y nuestros dos peces», a «entregarlos al Señor para que puedan vivir muchos». La fiesta de la Eucaristía, continuó, manifiesta que «todo bien de la tierra es don del amor generoso de Dios».

Asimismo, «la Eucaristía tiene una dimensión social», desveló; es «subversiva» porque socaba el egoísmo y «nos enseña a mirar el mundo con la mirada de Jesús». «El Señor se hace comida para el hombre hambriento de verdad y libertad», afirmó. En la Eucaristía, concluyó el purpurado, el mismo Jesucristo se hace presente e invita: «De lo que yo os doy, que es mi vida y mi amor, dadlo, repartidlo, cambiad la historia».

Corpus custodia

El Santísimo volvió a las calles

En la celebración, el cardenal Osoro estuvo acompañado por el cardenal Aquilino Bocos y los obispos auxiliares de Madrid monseñor José Cobo y monseñor Jesús Vidal. Participaron también el recién nombrado vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Enrique Ossorio, y la  presidenta de la Asamblea, Eugenia Carballedo, entre otros.

Al concluir, el Santísimo quedó expuesto para su adoración en el altar situado bajo el camarín de la Virgen de la Almudena. Los madrileños acudieron a rezar hasta las 17:30 horas, cuando se reservó para la procesión, que partió desde la catedral a las 19:00 horas.

Corpus flores

El Santísimo volvía a las calles por primera vez tras la pandemia, en una procesión que recorrió la calle Mayor, la calle Santiago y la plaza de Oriente, para regresar a la explanada de la catedral, desde donde el cardenal Osoro bendijo a los madrileños. Por un problema técnico, la carroza que porta la custodia del Ayuntamiento de Madrid no pudo ponerse en marcha y hubo que buscar una alternativa.

Tampoco podía salir la custodia procesional que conserva el Museo Catedral de la Almudena, pertenenciente a la Sacramental de San Justo, que no puede ser agitada desde su restauración. Además, no tiene andas y no se puede llevar en ninguna estructura, como explicaba la directora del museo, Cristina Tarrero, el mismo domingo, 19 de junio, al programa Ecclesia, de TRECE. Es una de las piezas de orfebrería más importantes, datada en la primera mitad del siglo XVIII, último período del Barroco madrileño. La pieza estuvo en el capilla del Santísimo cuando san Juan Pablo II dedicó la catedral de la Almudena, en el año 1993.

Durante la procesión, junto a los miles y miles de fieles que llenaban las calles, cerca de 2.000 personas de las 400 congregaciones de Madrid participaron acompañando al Señor, además de los neopresbíteros, el cuerpo de monaguillos de la diócesis y los niños que este año han hecho la Primera Comunión.

Corpus bendicion

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