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Viernes, 08 mayo 2026 15:22

El cuidado y acompañamiento del sacerdote, la conversión relacional y la corresponsabilidad de los laicos, las líneas postCONVIVIUM

El cuidado y acompañamiento del sacerdote, la conversión relacional y la corresponsabilidad de los laicos, las líneas postCONVIVIUM

La fiesta de san Juan de Ávila, que el Seminario Conciliar de Madrid ha celebrado este viernes, 8 de mayo, ha estado muy marcada por CONVIVIUM, la asamblea presbiteral del pasado mes de febrero. «Para la inmensa mayoría de nosotros, y también para nuestra diócesis, fue un momento de inmensa gracia», ha destacado Juan Carlos Merino, Vicario para el Clero, que ha acompañado en la mesa al cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, y a los obispos auxiliares Juan Antonio Martínez Camino y Vicente Martín.

Enrique del Olmo, párroco de san León Magno, ha contado lo que quedó grabado en su memoria y en su corazón usando palabras del titular de su parroquia: «No dudo que hoy recibimos una gracia más abundante que la divina presencia cuando juntos están presentes tan preciosos tabernáculos de Dios».

«Podemos afirmar con rotundidad que aquello que nos ocurrió es cosa de Dios», ha continuado el sacerdote, porque «no era una reunión más, era Dios mismo que volvía a pasar a nuestro lado renovando nuestra vocación sacerdotal». Juntos, «en comunión, codo con codo, no hacía falta imaginar y sentir al hermano porque lo teníamos allí presente». 

Por su parte, Jaime López-Riobóo, a punto de cumplir un año de su ordenación, ha resumido con tres palabras lo que CONVIVIUM supuso para él. En primer lugar, maternidad. «Cuando pienso en mi madre veo una experiencia de ser cuidado, y eso lo pude palpar, cómo la Iglesia como madre cuidaba especialmente de nosotros a través de rostros concretos, de los voluntarios, los vicarios, obispos…». Especial huella le dejó la carta de León XIV y su expresión «queridos hijos».

La segunda, unción, «orientada a la misión». CONVIVIUM fue ese «renovar la unción del Espíritu Santo». «Somos ungidos, y lo que nos une es que hemos recibido un sacramento». Ha reconocido Jaime que le ayudó mucho el clima de oración que se vivió en la asamblea, con el rezo de la liturgia de las horas y, especialmente, la Eucaristía.

Y en tercer lugar, la comunión entre los sacerdotes y «redescubrir que la fuente de comunión es Jesucristo». Y ha contado cómo le tocó especialmente, en las conversaciones en el Espíritu, coincidir con un sacerdote con el que en apariencia externa nada podría unirles, pero vio que el deseo de ambos «era cuidar nuestra relación con Jesucristo y poder llevarlo a los demás».

Posconvivium jaime

Un proceso que tiene que continuar

Juan Carlos Merino ha desgranado algunos de los frutos de CONVIVIUM, que más que un evento puntual ha sido un «proceso que ahora tiene que continuar». La asamblea es «cultivar un modo fraternal y sinodal de vivir nuestras relaciones y nuestro pastoreo».

El vicario ha desgranado algunas de las líneas postCONVIVIUM, que inciden especialmente en el cuidado y el acompañamiento integral del sacerdote; en la conversión relacional entre los sacerdotes, con los equipos pastorales y los arciprestazgos, y con el obispo, y en la corresponsabilidad con los laicos.

Sobre el acompañamiento y el cuidado, «en definitiva son para responder mejor al Señor y para ser santos», y, junto a ello, la formación en las dimensiones humana, intelectual, espiritual y pastoral, y la fraternidad de los sacerdotes, cuyo primer germen será el arciprestazgo.

Esto se hará en clave de itinerarios vitales, visto el buen resultado de las preasambleas anteriores a CONVIVIUM, en las que se reunieron por franjas de edad de ordenación los sacerdotes para preparar la gran asamblea. Así, se han hecho cuatro franjas con equipos de mentores y acompañantes para, más bien, vivir «una cultura de dejarse formar por el Señor, todo de cara a la evangelización».

Merino ha revelado también la importancia del intercambio generacional entre sacerdotes mayores y jóvenes, y de crear un espacio de convivencia para los sacerdotes, en el Seminario Conciliar de Madrid. Asimismo, se realizarán trimestralmente encuentros estilo focus groups de CONVIVIUM para estar juntos, rezar, compartir vivencias y comer. «El don de la fraternidad y de la comunidad es un regalo del Señor».

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