El Real Cuerpo de la Nobleza de Madrid ha celebrado el pasado día 27 la fiesta anual de san Ildefonso -su patrono junto a Santa María de la Almudena- en el monasterio de la Encarnación, de monjas Agustinas Recoletas, con el ingreso de nuevos caballeros y damas.
Los miembros de este cuerpo colegiado, que se inició en 1782 bajo el reinado de Carlos III, prometen defender a la religión católica, a España y al rey -su jefe supremo- y a la familia real, y se comprometen a practicar las virtudes humanas y cristianas, como la generosidad y la caridad, guardando los propios estatutos. Presidió las promesas de investidura el vizconde de las Torres de Luzón, Juan Pelegrí.
Es capellán Mayor Perpetuo el arzobispo de Madrid, cardenal Osoro, y capellán efectivo el que también es del real monasterio de la Encarnación, Joaquín Martín Abad, quien en la homilía de la Misa, posterior a las promesas, se refirió a la celebración de san Ildefonso elegido patrono del real cuerpo desde 1858 tanto porque el territorio de Madrid pertenecía entonces a la archidiócesis de Toledo como porque el príncipe de Asturias se llamaba Alfonso. En este año 2018, en el que el 30 de enero el rey Felipe VI cumple 50 años y el 8 de febrero se celebra el cincuentenario de su Bautismo, la Eucaristía fue celebrada por él, la princesa de Asturias y la familia real, por los caballeros y damas difuntos, por los nuevos que ingresaron y por los miembros del real cuerpo, para que el Señor conceda vivir a todos -según el lema elegido- de la «nobleza que nace de la virtud».
