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Jueves, 08 octubre 2026 08:00

Enrique González Torres: Ser cura es «estar disponible para recibir y escuchar a quien tiene sed de Dios»

Enrique González Torres: Ser cura es «estar disponible para recibir y escuchar a quien tiene sed de Dios»

Enrique González Torres es párroco de la parroquia del Buen Suceso. Ordenado en 2003, ve el ser cura como «estar disponible casi todo el día para para recibir y escuchar a gente que tiene sed de Dios». Eso le recuerda a la vida de Jesús, pues igual que sucedía con el Señor, «estamos solicitados por todo el mundo, que viene buscándote con necesidad de que vayas a ver a su enfermo, de verte, de hablar contigo». Por ello, no duda en decir que el ministerio presbiteral es «curar, cuidar y hablar de Jesús».

Todos aportan un tesoro

En ese sentido, no duda en reconocer que «no hay un solo día que no vaya a dormir súper agradecido porque veo milagros todos los días». Una labor que le encanta. Llevarla a cabo en el Buen Suceso, donde llegan «muchísimas personas y todas aportan un tesoro», es un desafío, pues supone acompañar, formar discípulos, hacer comunidad, ya que «aquí no hay que echar las redes, los peces saltan la barca sin mérito de nadie».

Dado el gran número de gente, «lo más urgente es salir del anonimato y que las personas se conozcan y se reconozcan. Y poco a poco, con el tiempo también se vaya tejiendo esa red que hace que se viva una comunión real, porque si no es un poco aluvión». Evitar así que se quede en «en una presencia un tanto intermitente y superficial», lo que demanda «incorporar a la parroquia y acompañar».

Algo en lo que se insiste en la parroquia en la predicación de las misas es en que «el ser cristiano es mucho más que acudir a un sacramento semanalmente», lo que demanda «dar oportunidad de participación real de actividades abiertas a todas las personas». Para Enrique González Torres, «una vez que entras en ese contacto personal, en el tú a tú, es mucho más fácil, en la conversación con la persona, mostrar que lo que en su corazón anhela y pide es mucho más que un contacto puntual». De hecho, «ver a gente que está feliz y que se cuida, atrae a la persona que busca esa felicidad».

La vida de la parroquia

Sobre la vida de la parroquia cuenta que «las personas mayores demandan una atención individual y poco más». De hecho, agradecen mucho «esa atención en la enfermedad, en la confesión». Por su parte, «las familias, lo que más anhelan es que sus hijos vengan contentos, que no haya que ponerles una pistola en la sien para que vengan a la Iglesia», y piden, más allá de cómo se concrete, «actividades para sus hijos donde puedan identificar Jesucristo». Entre los jóvenes, llegan muchos que vienen de cero, lo que le lleva a decir que «me llama mucho la atención como esa sensación de vacío de los jóvenes que les hace buscar algo más, un poco permanente».

Cree que es un hecho constatable y que ha llevado a periodistas a interesarse por ello, el cada vez mayor número de jóvenes, «cada uno de su padre y de su madre», que forman parte de los grupos de preparación para los sacramentos de Iniciación Cristiana de adultos. En ese sentido, ve la visita del Papa como «un espaldarazo brutal», y cita como ejemplo la expresión de León XIV en el Bernabeu: «la Iglesia de Madrid ha metido un golazo». De hecho, el Papa vino a corroborar y animar el trabajo que se viene haciendo, y cree que «el Papa nos ha dicho mira, dejaros de esquemas previos, dejaros de discursos vacíos e ir al interior, profundizar la experiencia, porque en el interior nos reconocemos y somos capaces de acogernos, de comprendernos». Su deseo es que, en este inicio de curso, «podamos recoger todo esto y relanzarlo».

Para hacerlo, ve necesario trabajar en comunión, «que participen con responsabilidad y según su condición los laicos en las parroquias, en la diócesis», que los consejos pastorales sean espacios de discernimiento. A ello une que los párrocos aprendan el arte de discernir comunitariamente, algo que en la parroquia se concreta en un encuentro mensual, abierto a todos, que comienza con un momento de retiro para después «tomar nota de las cosas que creemos que el Espíritu Santo ha ido suscitando». Eso «te da muchas orientaciones que son las que te ayudan a programar», resalta el párroco. Ve también necesario «renovar estructuras obsoletas que no funcionan y que pueden servir un poquito de lastre». Finalmente, «cooperar más entre las parroquias, arciprestazgos más unidos para que se nos contagie un poco la vida y no estar como pequeños reinos de taifas, o lo que es peor, caer en comparaciones que pueden llevarte a la tristeza, al desánimo».

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