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Martes, 04 agosto 2026 13:12

Gabriel Benedicto, párroco de La Paloma, le pide a la Virgen que «lleve la luz para aquellos que han perdido la esperanza»

Gabriel Benedicto, párroco de La Paloma, le pide a la Virgen que «lleve la luz para aquellos que han perdido la esperanza»

Las fiestas en honor a la Virgen de la Paloma llegan este 2026 al Madrid más castizo enmarcadas en la reciente e histórica visita apostólica del Papa León XIV. Gabriel Benedicto, párroco de La Paloma, hace mención especial a su discurso en el Palacio Real, cuando habló de «aquellos hombres y mujeres que intuyen en medio de la noche la luz; hablaba de esta noche oscura del alma». Y la Virgen de la Paloma «es esta Madre que sepulta a su Hijo y entra en esa noche oscura, pero intuye la Pascua». Intuye que «Dios tiene poder de transformar la realidad».

Siendo esta imagen una Soledad, el párroco alude a esa soledad que acusan hoy muchas personas. «Hay mucha gente viviendo la vejez sola, matrimonios en los que uno experimenta la soledad, chavales que no encajan en casa, en un grupo de amigos…». Por eso, le pide a la Virgen que «lleve la luz para aquellos que han perdido la esperanza». Y así, que las fiestas «sean una bocanada de aire de una Madre que sabe lo que nos duele, y que aparezca a consolarnos y a darnos a todos una palabra».

La Paloma 26 previa cuadro

Los niños, que jugaban

La historia de la devoción a la Virgen de la Paloma se remonta al año 1787. Unos niños juegan en un corral de La Latina lleno de muebles y trastos viejos, entre los cuales encuentran un lienzo con una imagen de la Virgen, una Soledad.

Estaban haciendo «lo propio de los niños, que es jugar; fueron parte de esta historia porque jugaron». Y esta, explica Benedicto, es «su manera de alabar a Dios». Los niños nos enseñan que «en el juego no se produce nada, solo se busca ese momento de conexión, de descanso activo».

«A Dios le gusta que juguemos; el juego es para disfrutar, y Dios quiere que disfrutemos», continúa Gabriel Benedicto, porque «la vida está también para disfrutarla, incluso en momentos de contrariedad». Pone el párroco un ejemplo muy gráfico: «Ante la ola, coge la tabla de surf y surfea, y podrás disfrutar». Y así, «con Cristo también se puede saborear la vida, incluso en circunstancias no fáciles».

La Paloma 26 previa mantones

Isabel Tintero, que le rezaba

La tía de unos de los niños, Isabel Tintero, los vio jugueteando con el lienzo y se lo quedó por «cuatro cuartos» que les dio a cambio. Ella «intuye» el valor de lo pequeño «en aquello que parece que no vale y ha sido descartado». Ese pesebre de Jesús en Belén, esa fe de las madres que quizá se ha despreciado…

El lienzo habla de una Madre que «no se cansa» de sus hijos y «vuelve a entrar por otro lado en nuestra vida». La Virgen quiso mirar a sus hijos y «se las arregló para estar en la calle de la Paloma». Efectivamente, Isabel, vecina de esta calle, enmarca el lienzo encontrado por los niños y lo coloca en el zaguán de su casa.

Era una mujer conocida en el barrio como «la beata», que en latín, aclara Benedicto, significa «feliz». «Estaba muy unida a Dios; se sabía que no tenía un matrimonio fácil, pero ella era feliz». Y además, «fue una mujer humilde que supo darle valor a lo que nadie se lo daba».

La Paloma 26 previa ninos

El pueblo de Madrid, que se convirtió

Las gentes del barrio comenzaron a cambiar con el cuadro de la Virgen que daba a la calle. De una «de vida libertina», tal y como dejó escrito el párroco de San Andrés, al que pertenecía la casa de Tintero, pasaron a una vida religiosa tan solo tres años después. «Se dio el don de la fe», expresa Benedicto. «Cuando uno vuelve a acoger a la Madre, de repente aparece Cristo».

El pueblo de Madrid se agolpaba en casa de Isabel Tintero para rezar el rosario. «¿Por qué no volver a creer?», se dirían, quizá como muchos se preguntan hoy en día, que sienten «curiosidad» en medio de vacíos tan grandes, y de ahí este momento «de tantos bautismos de adultos». Por eso, anima Gabriel, «salgamos a las calles, vivamos nuestra fe en las cafeterías, en los colegios, que la gente se pueda encontrar con ese lienzo en la vida cotidiana».

La Paloma 26 previa mosaico

Novena y vigilia

De todos los actos programados para esta fiesta de la Paloma, Gabriel destacaría dos: en primer lugar, la novena, que es «la columna vertebral» de la solemnidad de la Virgen. «Es una escalinata que uno recorre a la luz de la Palabra; empiezas de una manera y acabas de otra», porque es un recorrido, no algo puntal, y esto hace que «lo que uno recibe, permanezca». Ayuda a ver a ese «Dios que es luz en medio de la oscuridad». La novena se podrá seguir en directo cada día a través del canal de YouTube de la parroquia.

También es un momento muy especial la vigilia del día 14, cuando las puertas del templo permanecen abiertas desde las 22:00 horas hasta las 2:00 del día 15. Se trata de un momento de oración, testimonios y del «Señor esperándote en el sacramento de la misericordia para ser perdonado, renovado, abrazado».

Conoce aquí todos los actos de las fiestas de la Paloma de este 2026.

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