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Viernes, 02 octubre 2026 10:45

«Hoy la Iglesia de Madrid viene a veros y os queremos poner en el centro»: una tarde con los mayores de la Fundación de la Santísima Virgen y San Celedonio

«Hoy la Iglesia de Madrid viene a veros y os queremos poner en el centro»: una tarde con los mayores de la Fundación de la Santísima Virgen y San Celedonio

Era una tarde diferente en la Fundación de la Santísima Virgen y San Celedonio. Las sillas de la sala se iban llenando y los residentes se saludaban entre ellos. «Yo me quiero sentar cerca de mi amiga Laura», le dijo una de ellos a la médico que le acompaña. Hay un ambiente familiar y de amistad: aquí todo el mundo se conoce. La delegación episcopal de pastoral con las personas mayores organizó este encuentro dentro de las actividades de la delegación con motivo del Día Internacional de las Personas Mayores, que se celebraba ayer, 1 de octubre.

Su delegado, Carlos Rivas, fue el encargado de presentar el acto. «Os queremos poner en el centro a las personas mayores», explicó. Recordó que, además del calendario de los santos, - que los mayores conocían muy bien -, existe un calendario civil de la ONU con días internacionales, y que el 1 de octubre está dedicado a ellos.

«Este es un acto de la Iglesia de Madrid con vosotros, porque a veces el día a día para vosotros es un poco rutinario: misma hora de levantarse, de comer, de cenar, y os veis siempre las mismas personas. Y a veces, cuando cumplimos años, nos sentimos un poco solos. Hoy venimos a recordaros que cada uno de vosotros es hijo e hija de Dios. Tenéis una familia muy grande fuera de esta residencia: sois Iglesia y la Iglesia de Madrid está con vosotros».

El delegado además explicó el doble sentido de la visita: «No venimos a contaros muchas cosas, venimos a escucharos, porque las personas mayores nos dais experiencia de vida, historias vividas, buenos consejos. Y venimos a celebrar, porque es un día de fiesta».

Tres vidas, tres testimonios.

De Barbastro a Pegaso: una vida de trabajo. José María Cáncer nació en Barbastro (Huesca) y cursó el bachillerato con los Padres Capuchinos, en el colegio de Lekaroz (Navarra). Su pasión por la ingeniería lo trajo a Madrid, donde se matriculó en Ingeniería Industrial. «Soy casi más madrileño que aragonés», bromeó ante los asistentes. Al terminar la carrera le llovieron las ofertas y acabó en Barreiros Diésel S.A, donde reconstruía camiones abandonados por falta de piezas: les cambiaba el motor de gasolina por uno diésel y los volvía a poner en marcha. Más tarde pasó a Pegaso, dedicada a la fabricación de coches, camiones y autobuses. Su relato es el de una infancia dura superada con esfuerzo, estudios lejos de casa y mucho trabajo.

Un isleño en el mundo. Juan Manuel González nació en Santa Cruz de Tenerife y se define «por encima de todo» como isleño. Recordó el impacto que supuso para un joven que nunca había salido de la isla pasar tres meses en Hamburgo y conocer otro país y otra cultura. De regreso a España estudió Ciencias Económicas, Políticas y Comerciales en la Universidad Complutense, donde se doctoró. Publicó varios textos y fue profesor durante 25 años en la Complutense, la Autónoma y el CEU. Su vida de fe contó, ha estado marcada por la Semana Santa y el Triduo Pascual, que cada año procuraba vivir en un lugar que le enriqueciera. Pasó por un monasterio cisterciense y llegó finalmente a una parroquia dirigida por jesuitas, donde los Ejercicios Espirituales de san Ignacio dejaron en él una huella profunda.

De maestra en Soria a misionera en Honduras. Francisca Tejedor - Pepita - arrancó las sonrisas de la sala con la historia de su nombre. Su padre soñaba con que se llamara como él, y en el juzgado la inscribió como Josefa; pero cuando el sacerdote que la bautizó preguntó a sus padres cómo se llamaba la niña, respondieron Francisca. Se encontró así con un nombre en el juzgado y otro en la Iglesia. Terminada la guerra, en 1939, tuvo que reunir las firmas de todas las autoridades del pueblo para certificar que Josefa no existía y que la que existe es Francisca.

Nacida en un pueblo cercano a Zamora, su madre se empeñó en que su hermana y ella estudiaran, y las llevó al colegio de la Milagrosa, con las Hijas de la Caridad, donde cursó los primeros años de bachillerato antes de hacer Magisterio. Ejerció como maestra en Rollamienta y en San Esteban de Gormaz (Soria), y en Madrid, en el Colegio Ciudad de Jaén y en el CEIP Fray Junípero Serra. Siempre tuvo la ilusión de ser misionera: animada por un sacerdote, acudió a una convivencia y fue enviada a Honduras, donde vivió unos 16 años dedicada, sobre todo, a visitar a los enfermos.

Paquita quiso compartir también un deseo con los presentes: «A medida que van pasando los años y aumentando las limitaciones, experimento un combate grande en la fe y necesito la oración de todos, y la mía por supuesto, para vivir esta etapa con esperanza y con la seguridad de que el amor de Dios es infinito, verdadero y eterno».

Música para cerrar la jornada

La jornada concluyó con una actuación musical de Samuel Alarcón, que, junto con su hermano Dani, se acercó a la residencia para celebrar con los mayores este día de fiesta. Entre recuerdos, risas y música, la tarde dejó claro lo que Carlos Rivas había anunciado al comenzar: que la Iglesia de Madrid está al lado de sus mayores, para escucharlos y para celebrar con ellos.

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