Noticias

Lunes, 01 junio 2026 12:42

«¿Quién es Jesús para ti?»: Ignacio Ozores, el sacerdote que compuso la canción 'Petrus' viendo las noticias con su abuela

«¿Quién es Jesús para ti?»: Ignacio Ozores, el sacerdote que compuso la canción 'Petrus' viendo las noticias con su abuela

Ignacio estaba en el salón de su abuela, con la guitarra en la mano y las noticias de fondo. En la pantalla, el hospital donde el Papa Francisco llevaba semanas grave, con toda la Iglesia pendiente de su terraza. Y de repente le llegó un verso: «Un hombre vestido de blanco reza en la Eterna Ciudad». Lo grabó en un audio y se lo mandó a Luispo, sacerdote y músico, con quien comparte la autoría de la canción. «Si quieres tiramos de este hilo y podemos componer algo bonito sobre el Papa», le dijo. Luispo lo acogió enseguida. Cruzaron audios, mandaron cosas escritas, fueron dándole forma y entraron en un estudio a grabarla. Terminaron justo el día en que el Papa Francisco fallecía.

El momento era delicado. La Iglesia estaba un poco convulsa, con debates sobre qué tipo de papa se necesitaba, con posiciones enfrentadas y mucha carga ideológica. Ignacio y Luispo vieron que la música podía hacer algo que el debate no podía: que la gente dejara sus ideas de lado y entendiera que la figura de Pedro es más que una afinidad personal, que es el vínculo de la comunión. Lanzaron la canción, ‘Petrus’, justo antes del cónclave. Funcionó. «La gente estaba feliz», dice Ignacio. Y hay muchas posibilidades de que la cante delante del Papa cuando León XIV visite Madrid.

Vuelve a ver aquí todos los episodios del videopodcast 'Una Iglesia, mil voces'

El primer recuerdo que guarda de un papa en directo es de una precisión casi cinematográfica. Tenía 9 o 10 años, estaba en Barcelona con su abuela, sus tías y sus hermanos para ver pasar a Benedicto XVI cuando fue a consagrar la Sagrada Familia. La multitud era enorme y los niños no veían nada. Su padre encontró la solución: les subió a uno de los baños químicos que había en la calle. Desde allí sí se veía. Y en ese momento, el Papa Benedicto XVI pasó por delante, miró hacia arriba, les vio y les dio la bendición. Hubo contacto visual. «Alguien tan importante de repente puede fijarse en algo tan pequeño como unos niños», dice. Es una imagen que lleva grabada desde entonces.

La historia de su vocación tiene también un momento clave con el Papa, aunque en este caso lo importante no fue lo que vio sino lo que no vivió. En 2016, su último año de colegio, estaba viviendo en Perú por razones familiares. La condición que puso a sus padres para quedarse era poder volver para ir a la JMJ de Cracovia. Hizo Lima-Madrid en avión, se subió al autobús de la parroquia, cruzaron Europa durante cuatro o cinco días y llegaron a Polonia. Hicieron la peregrinación hasta el Campo de la Misericordia. Y en el momento cumbre de la misa, después de la vigilia, Ignacio se quedó dormido.

Lejos de ser una anécdota graciosa, ese momento fue, en su propia lectura, una señal. Se había recorrido medio mundo para estar en un lugar ante el que se había quedado dormido. «Era un signo muy potente de que yo llevaba unos meses muy dormido ante la realidad que Dios me regalaba», explica. En el autobús de vuelta lo pensó. Y algo se movió. Al cabo de un mes vio clara su vocación sacerdotal. «En el momento en que me rendí a esa situación y la cogí tal y como venía, Dios pudo entrar, arrasó y me cambió la vida».

Sacerdote joven, compositor, Ignacio tiene una reflexión sobre la creatividad divina que impregna todo el episodio: que Dios es el único artista verdadero y nosotros somos artesanos que le damos forma a lo que Él ya ha creado. Las vidas de los santos las ve como obras de arte que no hay que imitar sino contemplar. «Y a mí se me despiertan deseos de que haga la misma en la mía», dice.

Cuando se le pregunta si su vida sacerdotal es un desperdicio, la respuesta es rotunda y sin asomo de duda: cero. «La vida junto a Dios es una vida completamente incomparable». Y lo ilustra con algo concreto: el día anterior había casado a su amigo íntimo de toda la vida, con quien lleva desde los tres años. «Si no fuera sacerdote, no podría acompañar a tanta gente a la que quiero de la manera que lo estoy haciendo».

En el ascensor imaginario con el Papa León XIV, Ignacio lo primero que haría sería apretar todos los botones para ir parando en cada planta y ganar tiempo. Y luego le haría una sola pregunta, la que más le gustaría oír responder desde la intimidad y el corazón: «¿Quién es Jesús para ti?» Una pregunta que dirigida a alguien que ha vivido como misionero, como obispo y ahora como Papa tiene una profundidad que ninguna otra puede igualar.

El episodio cierra con una oración en la que Ignacio pide que durante la visita del Papa nadie se deje llevar por egos ni protagonismos, que nadie quiera la primera fila, sino que todos sirvan para que muchos puedan encontrarse con Cristo: «Padre de infinita bondad, te pedimos por este fin de semana que nos regalas dentro de un mes y medio en el que va a venir el Santo Padre. Te pedimos que podamos encontrar en Pedro el vínculo de comunión, que no nos dejemos llevar por egos, por protagonismos, que no queramos la primera fila, sino que simplemente queramos servir como sacerdotes, como ministros, como Iglesia, para que muchos puedan encontrarse con Él y que puedan entender que Pedro es Pedro. Y no es una cuestión de gustos personales. Amén».

Arzobispado de Madrid

Sede central
Bailén, 8
Tel.: 91 454 64 00
contacto@archidiocesis.madrid

Cancillería

info@archidiocesis.madrid

Catedral

Bailén, 10
Tel.: 91 542 22 00
informacion@catedraldelaalmudena.es
catedraldelaalmudena.es

 

Medios

Medios de Comunicación Social

 La Pasa, 3, bajo dcha.

Tel.: 91 364 40 50

infomadrid@archidiocesis.madrid

Informática

Departamento de Internet
C/ Bailén 8
webmaster@archidiocesis.madrid

Servicio Informático
Recursos parroquiales

SEPA
Utilidad para norma SEPA

 

Search