«Si quieres cambiar el mundo, empieza por cambiarte a ti mismo». Esta frase de san Agustín permanece grabada en la memoria de Álvaro Tauler desde el día en que pudo conversar cara a cara con el Papa León XIV durante cerca de 40 minutos. Fue el pasado 31 de julio de 2025, en el marco del Jubileo de los Jóvenes en Roma, cuando un grupo de jóvenes de Colmenar Viejo vivió una experiencia que sigue resonando en sus vidas.
Ahora, a solo dos semanas de la llegada del Santo Padre a Madrid, Santiago Tornos, párroco de Nuestra Señora de la Asunción de Colmenar Viejo, y el propio Álvaro recuerdan aquel encuentro como un momento de gracia y cercanía que transformó su mirada sobre la Iglesia y sobre el Papa.
Una invitación inesperada
Todo surgió de manera inesperada. Santiago Tornos explica que el grupo contaba con una relación providencial: «Hace casi un año vivíamos con un sacerdote destinado en nuestra parroquia, el padre Jason, de la diócesis de Chiclayo, que tenía una gran amistad con el entonces Robert Prevost». Fue precisamente él quien les comunicó, casi en el último momento, la posibilidad de que el Papa les recibiera en su casa.
«Era un momento muy complicado para él porque estaba en medio del encuentro de jóvenes en el Jubileo y tenía muchísimas peticiones», recuerda el sacerdote. Sin embargo, destaca «la enorme generosidad del Papa con sus amigos».
Para Álvaro, todo comenzó con incertidumbre. «Cuando me apunté al Jubileo no estaba muy convencido. No iba con mi grupo de amigos y simplemente sabía que podía pasar algo importante, aunque no imaginaba qué». La noticia de aquel posible encuentro empezó a correr entre ellos, mezclando nervios e incredulidad.
«Nos recibió como en su propia casa»
El momento del encuentro quedó grabado en la memoria de todos. «Cuando lo vimos aparecer fue cuando nos dejaron entrar donde él estaba y él ya nos esperaba, como si nos recibiese en su propia casa, porque básicamente era su casa», relata Álvaro. Lejos de una imagen distante, encontraron a una persona cercana y sencilla. «Nos esperaba como una persona normal y corriente, aunque nosotros estuviésemos muy nerviosos».
Santiago Tornos destaca precisamente esa capacidad del Papa para generar confianza: «El Papa creó una cercanía con ellos que hizo que pudieran vivir esa experiencia de hijos con un padre».
Álvaro reconoce que los primeros momentos fueron impactantes: «Al principio choca, porque no estás acostumbrado a estar ahí, pero cuanto más él nos hablaba más cercanos nos sentíamos». Poco a poco, la conversación fluyó con naturalidad hasta el punto de sentir que hablaban «con otra persona normal».
Una frase que quedó grabada
Durante aquel diálogo pudieron hacerle varias preguntas. Entre todas las palabras escuchadas, hubo una que marcó especialmente al joven madrileño. «Cuando citó a san Agustín diciendo: “Si quieres cambiar el mundo, empieza por cambiarte a ti mismo”». Una frase sencilla, pero capaz de interpelar profundamente.
A las puertas de la visita del Papa León XIV a Madrid, ambos creen que este viaje puede ser un momento decisivo para la diócesis y para muchos jóvenes. «Creo que esta visita va a ser un momento de mucha gracia para toda la diócesis de Madrid», afirma Santiago Tornos. Después de aquel encuentro y de seguir escuchando las intervenciones del Santo Padre durante estos meses, asegura sentirse alentado «a seguir a Jesucristo y a confirmarnos en la fe».
Desde la parroquia de Colmenar Viejo ya se preparan espiritualmente para la llegada del Papa. «Estamos rezando mucho por esta visita y compartiendo algunos textos e intervenciones del Papa con los jóvenes para animarles».
«No cierres la puerta ni la mente»
Al preguntarles qué les dirían a otros jóvenes que van a encontrarse con el Papa dentro de unas semanas, ambos coinciden en una misma invitación: abrirse a la sorpresa. «No cierres la puerta ni la mente», aconseja Álvaro.
Santiago añade que «el sucesor de Pedro va a hablar al corazón del hombre», e invita a los jóvenes a confiar y dejarse tocar por esa experiencia. Álvaro concluye con una frase que resume lo vivido aquel 31 de julio: «Déjate sorprender, porque igual dice algo que te cambia la vida».
