Este próximo domingo 26 de julio, festividad de los santos Joaquín y Ana, la catedral de Santa María la Real de la Almudena acogerá una Misa, a las 12:00 horas, para celebrar la VI Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores, con el lema Yo no te olvidaré (Is 49,15). La Eucaristía la presidirá el cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid.
Esta iniciativa está impulsada por la Delegación de Pastoral con las Personas Mayores y está integrada por la Delegación de Familia y Vida, la Delegación de Pastoral de la Salud, Cáritas Diocesana de Madrid, Vida Ascendente y CONFER Madrid. Todas ellas invitan a las parroquias, asociaciones, comunidades eclesiales y a la archidiócesis de Madrid a unirse a esta Jornada Mundial.
«Yo no te olvidaré»
El delegado de Pastoral con las Personas Mayores de Madrid, Carlos Rivas, recuerda que el lema de esta jornada, Yo no te olvidaré, es una respuesta a «un angustioso sentimiento» que puede agitar el corazón: «El Señor me ha olvidado». ¡Cuántas veces los ancianos, en la soledad, en el anonimato, quizá en una cama de hospital o sufriendo la exclusión por razón de la edad que existe en nuestra sociedad, pueden vivir esa angustia! Por ello, «es un lema muy esperanzador que puede ayudarnos a cambiar también la visión de este tiempo de ancianidad y de las personas mayores, contemplándolo bajo el cuidado y el amor fiel de Dios, apunta Rivas.
«Un abuelo y una persona mayor son un tesoro»
El delegado confía en que esta jornada «traiga muchos frutos al poner en valor la importancia de los abuelos y de las personas mayores». También señala que hay que subrayar el lugar que tienen en la vida de la Iglesia y de nuestras familias. «Un abuelo y una persona mayor son un tesoro», recalca. Además, Rivas añade que «encierran en sí la experiencia de una vida transcurrida, con sus decisiones, sus éxitos y sus fracasos».
No olvidemos, recuerda el delegado, que «los abuelos nos indican que procedemos de otros; nosotros no comenzamos la historia, sino que somos continuadores de una historia común». «Nuestra vida tiene unas raíces, y esas raíces son los abuelos y las personas mayores». También nos ayudan a reconocer una dimensión de nuestra propia vida: «la fragilidad». Las personas mayores, con el paso de los años, manifiestan «esa fragilidad que todos compartimos». Todo hombre y toda mujer tenemos esa condición de frágiles, y de ella puede brotar en nosotros «un sentimiento de ternura, de misericordia y de compasión que nos acerca tanto al corazón de Dios», afirma.

Visitar a las personas mayores
Además, Rivas nos invita a acoger la invitación del Papa León XIV a mantener la hermosa costumbre de visitar a las personas mayores, especialmente a quienes están solas. Intentemos, afirma el delegado, que esta jornada sirva también para «poner en valor esos encuentros de proximidad que nos acercan a nuestros mayores».
Como Delegación de Pastoral con las Personas Mayores de Madrid, Carlos Rivas explica que están recorriendo un camino muy hermoso en la vida diocesana, «tomando cada vez mayor conciencia de la importancia de las personas mayores en la vida de la Iglesia».
Por ello, «la apuesta de Madrid es con las personas mayores», porque muchas veces «debemos asistirlas y cuidarlas», pero también, en muchas ocasiones, «son ellas las protagonistas y sujetos activos de la vida de la Iglesia», apunta Rivas.
Tríptico: «La Iglesia de Madrid con los Mayores»
En el último curso pastoral se ha publicado un tríptico que se irá dando a conocer en las distintas parroquias y otros ámbitos. Con él se quiere visibilizar que «las personas mayores tienen un lugar en la vida de la Iglesia»; que esta sea «una prolongación de la familia que ya tienen, la familia de la Iglesia»; que se sientan «hijos e hijas, partícipes de la misión compartida»; y que alcancemos ese gran objetivo que tanto deseamos para nuestra ciudad: «Que ningún mayor esté solo y que siempre pueda contar con la compañía de la madre Iglesia».

