La Real Esclavitud y Santo Rosario de Santa María la Real de la Almudena, patrona de Madrid, ha realizado una peregrinación hasta el Real Monasterio de Guadalupe (Cáceres) con motivo del Año Jubilar Guadalupense, en una jornada marcada por la devoción mariana, la convivencia y, especialmente, por la renovación del hermanamiento con las Damas de Santa María de Guadalupe.
Este vínculo tiene su origen en el 15 de abril de 2016, cuando la Real Esclavitud de la Almudena acordó formalmente hermanarse con la Asociación de Damas de Santa María de Guadalupe, patrona de Extremadura y reina de las Españas, con el propósito de estrechar los lazos de devoción y fraternidad bajo las advocaciones de Santa María la Real de la Almudena y Santa María de Guadalupe.

Décimo aniversario
Al cumplirse diez años de aquel hermanamiento, ambas instituciones han querido renovar públicamente esta especial vinculación, reafirmando una relación que tiene como pilares fundamentales la fe, la devoción a la Santísima Virgen, la fraternidad y el encuentro entre instituciones marianas.
La renovación del hermanamiento estuvo representada por Rocío Vázquez Valiente, presidenta de la Hermandad de Nuestra Señora de Guadalupe, junto a su Junta de Gobierno, y por Mariano Jiménez Álvarez, presidente de la Real e Ilustre Esclavitud y Santo Rosario de Santa María la Real de la Almudena, junto a su Junta de Gobierno.
El acto se realizó en el marco de la celebración del Día de las Damas de Honor de la Virgen de Guadalupe, participando la Real Esclavitud de la Almudena en los actos programados y compartiendo posteriormente la comida de hermandad junto a las Damas de Guadalupe.

De esta manera, la renovación del hermanamiento no se limita a un acto protocolario, sino que se ha querido vivir como un verdadero encuentro de fraternidad, compartiendo oración, celebración y convivencia en torno a la Virgen.
Diez años después de aquel primer hermanamiento, la Real Esclavitud de la Almudena y las Damas de Santa María de Guadalupe vuelven a encontrarse para renovar una unión que mira al futuro, manteniendo vivo el espíritu de fraternidad que inspiró aquel acuerdo de 2016.
La jornada concluyó con el deseo compartido de que este hermanamiento continúe siendo un instrumento para fortalecer la devoción a la Santísima Virgen y estrechar los vínculos entre ambas instituciones. Adquirió además un significado especial al celebrarse durante el Año Jubilar Guadalupense, ofreciendo a los esclavos la oportunidad de acudir como peregrinos ante la Virgen de Guadalupe y participar en una jornada de profunda espiritualidad mariana.

