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Jueves, 07 mayo 2026 08:51

La mirada del pequeño Marcos ante la visita del Papa León XIV y un año que no olvidará: «¿De pequeño jugabas al fútbol?»

La mirada del pequeño Marcos ante la visita del Papa León XIV y un año que no olvidará: «¿De pequeño jugabas al fútbol?»

Marcos tiene 9 años y cuando le eligieron al Papa León XIV estaba en casa con su madre. Lo que más recuerda de aquel día es que su madre se puso a gritar porque lo habían hecho muy rápido, en pocos días, y eso no era lo habitual. Cuando vio la cara del nuevo Papa, pensó que era muy «majete». Su madre dijo que tenía cara de tierno. Coincidían.

Este año, Marcos hace la Primera Comunión. Y cuando se le dice que la visita del Papa y su primera comunión coinciden en el mismo año, se queda un momento pensando. No lo había caído. Pero le parece bonito. «El Papa también va a estar ahí y yo voy a saber que hago la comunión y que ahora puedo tomar el cuerpo de Cristo», dice. Para alguien que va a misa todos los días y lleva meses preparándose en catequesis, recibir la comunión por primera vez en el mismo año en que León XIV visita Madrid tiene un peso que él mismo no termina de medir todavía, pero que intuye.

Lo que más sorprende de la conversación con Marcos no es lo que sabe sino cómo lo dice. Cuando se le pregunta por qué le gusta ir a misa, responde que por Jesús. Cuando se le pregunta qué significa ser misionero, lo explica con precisión: entregarte a Dios, hacer una misión por Él. Lo aprendió en un vídeo del colegio Nazaret y en la catequesis. Y cuando se le pregunta si él se entrega, la respuesta es la más honesta del videopodcast: «Depende. Igual me entrego en una cosa, pero igual no en otra».

El momento más bonito del episodio es cuando habla de la confesión. Se confiesa cada mes, dice, porque le hace sentir bien admitir lo que ha hecho mal y arrepentirse. «Cuando te hace sentir bien, cambia las cosas. Ya no te arrepientes y Dios te ha restaurado». Son palabras de niño, pero describen con precisión lo que la teología lleva siglos intentando explicar. Su última confesión fue con Samuel, un cura de la parroquia, al que le contó todo.

Sobre el Papa León XIV sabe que ha estado en Perú, que habla español y que ha vivido en varios países. Y tiene su propia teoría sobre por qué le eligieron: «Supongo que por eso le eligieron Papa, porque conoce varias culturas del mundo». No está lejos de la verdad.

En el cole, sus amigos todavía no saben que viene el Papa. Marcos no lo ha sacado en el recreo. Pero si le preguntaran, o si les viera ahora mismo, les diría que vengan. «Chicos, venid, que viene el Papa. Es muy importante porque es la cabeza de la Iglesia». Y añade, con esa lógica aplastante de los nueve años: «Si no, pues vaya rollo, que viene el Papa y no lo saben». Alguien tiene que decírselo. Él mismo se ofrece.

La pregunta del ascensor es, en el caso de Marcos, la más inesperada de todo el videopodcast. Después de pensarlo bien durante toda la conversación, su respuesta es la siguiente: primero le diría hola. Luego le preguntaría, por si acaso: «¿En serio eres el Papa?». Y después, lo que de verdad quiere saber: si de pequeño jugaba al fútbol, si era del Atleti, si jugaba al baloncesto. «Que yo también jugaba al baloncesto de vez en cuando». Le preguntaría lo que le preguntaría a cualquier persona mayor que le cae bien: qué hacía cuando tenía su edad. Porque el Papa también fue niño. Y eso, a los nueve años, es lo más interesante de todo.

El episodio cierra con una oración de Marcos que es, como todo lo suyo, directa y sin artificios: «Yo te pido por los que no conocen el Papa, quiero que los conozcas para que ellos se den cuenta de que cuando vean al papa, vean que es alguien importante para nosotros en la iglesia. Que sean también mis amigos de clase, algunos no católicos, te pedimos por ellos, porque quiero que conozcan el Papa porque me da rabia cuando me dicen que, si te pierdes el domingo, pero los que se pierden el domingo son ellos porque la misa es una cosa muy bonita y cuando venga el Papa, quiero que sepan quién es el Papa. Amen».

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