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Jueves, 30 septiembre 2021 15:09

Relevo al frente del Secretariado de Pastoral del Trabajo: «Es un ámbito de evangelización prioritario»

Relevo al frente del Secretariado de Pastoral del Trabajo: «Es un ámbito de evangelización prioritario» Juan Carlos Antona (izda.) y Juan Fernández de la Cueva (dcha.).

Juan Fernández de la Cueva dejará este curso de ser director del Secretariado de Pastoral del Trabajo de la diócesis de Madrid. Ha estado doce años en un cargo que, para él, «no ha sido una carga, sino una gracia de Dios», y que ha supuesto la «guinda en la tarta de mi vida sacerdotal», vivida siempre desde una llamada muy profunda hacia el mundo del trabajo. Ya en sus años de seminario vio que este mundo «era alguien necesitado de la evangelización», y el Concilio Vaticano II le hizo comprender que también estaba sembrado por Dios. «El mundo no es malo, otra cosa es la tentación de ser mundano».

En las vacaciones de los dos últimos cursos del seminario trabajó en un hotel en Madrid para «valorar el mundo del trabajo desde la experiencia y no solamente desde la teología». «Fue importante, aunque era muy cansado», ríe. La HOAC, en la que se integró, le hizo «fraguar el valor del trabajo, el amor a la evangelización», y en ese momento llegó la encomienda de la dirección de la Pastoral del Trabajo.

Unos años en los que ha aumentado su «cariño a esta evangelización», ya que, profundizando en la doctrina social de la Iglesia, «ese tesoro escondido del magisterio», ha valorado mucho más lo que hizo san Juan Pablo II y ha podido «ver y sentir este tesoro en la diócesis». Y aunque no en todas las parroquias se han contagiado de «este entusiasmo», el sacerdote asegura que no podía dejar de «ser fiel al Señor» y de anunciar este «Evangelio del trabajo», como lo llamaba el Papa polaco, para que fuera «disfrutado».

En estos años han sido muchas las buenas experiencias que se le quedan al director en el corazón, como un taller de parados «en el que ellos mismo se apoyaban y llegaron a la conclusión de que habrían perdido el empleo, pero no la dignidad del trabajo, porque el trabajo no se identifica ni se agota con el empleo». También valora la unidad dentro del propio equipo del secretariado, manifestada en una espiritualidad común: «Vamos a ser fieles al Señor, aunque no hayamos tenido éxitos pastorales. Lo importante es que Él es el protagonista: “Señor, haznos pensar como tú, trabajar contigo, y vivir en ti”, como en el taller de Nazaret».

Una vez integrada la pastoral en la Vicaria para el Desarrollo Humano Integral y la Innovación, ha podido vivir la «sinodalidad diocesana, porque veía que mucha gente andaba en esta evangelización de los pobres desde distintas facetas». Estos años de «gracia de Dios», repite al concluir, se celebrarán con una Eucaristía de acción de gracias el próximo martes, 5 de octubre, a las 20:00 horas en la parroquia Nuestra Señora de las Angustias (Rafael de Riego, 16). Estará presidida por monseñor José Cobo, obispo auxiliar de Madrid, y precisamente será concelebrada por Fernández de la Cueva y el que será su sucesor en el cargo, Juan Carlos Antona.

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Recuperar la dignidad de la persona

Para Juan Carlos Antona, este no será su primer contacto con el mundo obrero. Aunque viene de pastoral educativa y pastoral de parroquia, coincide que ha compartido parroquia con los dos anteriores directores del secretariado. De hecho, Juan Fernández le ayuda ahora en la parroquia San Blas, de la que Antona es párroco, y ya anteriormente estuvieron juntos en Moratalaz. Además, Antona ha participado activamente en los últimos años de vigilias por el trabajo, jornadas diocesanas, las celebraciones de 1 de mayo...

En este nuevo servicio a la Iglesia, el próximo director de Pastoral del Trabajo parte de «tres convicciones»: la primera, que el trabajo es una «dimensión básica» para el hombre, ya que es el medio de realización y lo que «nos abre al reconocimiento de nuestra dignidad». En segundo lugar, es un «ámbito de evangelización prioritario». En el trabajo se pasa mucho tiempo de la vida, se establecen «relaciones con los compañeros, con los jefes, con los que están a nuestro cargo», y todo eso «tiene que ser evangelizado igual que las demás dimensiones de la vida». Y, por último, «nuestro ser trabajadores va generando una forma de ser en el mundo que también nos hace ser discípulos y vivir la fraternidad».

El reto actual del mundo del trabajo, reconoce el sacerdote, es devolver la dignidad a la persona: «Necesitamos un trabajo digno para que la persona pueda vivir dignamente». Lo cual por otro lado está en la tradición de la Iglesia «desde siempre, pero de una manera muy clara desde que empezó la doctrina social». «Estamos viviendo un momento paradójico», añade, porque mientras los indicadores dicen «que se está recuperando el nivel de empleo de antes de la pandemia», la realidad, reconoce, «es bastante sangrante: hay muchas familias que lo están pasando mal». Lo que lleva a plantearse si «el tipo de empleo que se está creando realmente es digno, para que la persona se realice, o más bien es una tapadera para sacar adelante un sistema económico».

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