La parroquia Santa María la Antigua (Virgen de la Antigua, 9), de Vicálvaro, acoge el jueves, 29 de noviembre, una Eucaristía para conmemorar el tercer aniversario de la coronación canónica de la imagen de la Virgen que preside el templo y es patrona de la localidad. La Misa, presidida por el cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, comenzará a las 19:30 horas.
El párroco, Julián Nicolás, madrileño de 61 años «por la gloria de Dios», como él mismo reconoce, llegó a Vicálvaro tras servir al Dios de los pobres como misionero de la Obra de Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana (OCHSA) durante ocho años –«anunciando al Señor y al Evangelio»– en las periferias más profundas de Argentina. A las puertas del tercer aniversario de la coronación canónica de la imagen de la Virgen de la Antigua, nos abre las puertas de su actual casa para contarnos los principales detalles de esta celebración.

¿Cómo van a conmemorar el tercer aniversario de la coronación canónica?
Vamos a celebrar un recuerdo de los tres años de la coronación canónica que realizó el cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, el 29 de noviembre de 2015, a la imagen de Santa María la Antigua. Oficiaremos la Misa solemne del día de la fiesta, que es la Asunción de María a los Cielos. Y lo haremos acompañados de la hermandad de Santa María la Antigua, que son cerca de 500 hermanos y que se reúne en torno a la parroquia. Porque la parroquia y la hermandad vamos siempre unidos y de la mano.
Una imagen, sin duda, colmada de detalles que le hacen ser especial, ¿no?
Así es. La imagen se quemó en la guerra y, en el año 1940, se realizó por un artista valenciano. La actual es una copia fiel de la que existió anteriormente. Es, realmente, muy bonita. Representa la imagen de la Virgen con el Niño y, en la derecha, lleva una granada.
¿Qué supone para usted poder celebrar este tercer aniversario?
Supone, en primer lugar, poder unirme a ellos, ya que yo solamente llevo aquí año y medio. Por tanto, unirme, de alguna manera, a lo que pasó hace tres años. E integrarme, también y de esta manera, en la vida de la comunidad.
¿Cómo vive la comunidad la presencia de Santa María la Antigua y cómo están preparando la fiesta?
Con mucha expectación y, además, con una devoción muy sincera. La Virgen de la Antigua convoca mucho, y los feligreses están expectantes y deseando que llegue la celebración.
Desde el punto de vista personal, ¿qué siente cuando mira a la Virgen?
Es una imagen preciosa; ante la cual, uno siente especial devoción… A mí me atrae, y el que la ve con un poco de fe, no puede evitar que le pase lo mismo. En la guerra, cuando quemaron algunas imágenes, algunas copias salieron bien o otras muy mal… y, gracias a Dios, esta salió preciosa. El artista de Valencia que la hizo, la reprodujo verdaderamente admirable.
Es una imagen que da mucho de sí para hablar a los niños, en las catequesis, en las reuniones de familia… Y convoca mucho en todo el arciprestazgo.
Una talla de Madre que, tal vez, configura, de principio a fin, su fe, su credo y sus 33 sacerdotales años…
Como sacerdote y desde lo más íntimo, a mí me ha ayudado muchísimo la imagen y la presencia de la Virgen. Yo me he criado en Getafe en los escolapios, en un colegio de la Inmaculada y en el Seminario de la Inmaculada… Por tanto, la fiesta de la Virgen siempre me ha ayudado mucho a todos los niveles: espiritual, profesional y anímico. Y sí, Ella configura todos y cada uno de mis años como misionero y cura.

