Los alumnos de los colegios diocesanos de Madrid han celebrado este miércoles 6 de junio la Pascua con una Eucaristía en la catedral de la Almudena presidida el obispo auxiliar Vicente Martín. «Estamos de fiesta; hoy hemos dejado las tareas del cole y hemos venido a la iglesia madre para celebrar juntos el regalo de la vida», decía, y recordaba que «Jesús vive y nos regala su Espíritu, su alegría y su vida».
Junto al obispo auxiliar han concelebrado el delegado episcopal de Enseñanza, José Luis Guzón, SDB; el director del Secretariado de Infancia y Juventud de la Delegación de Jóvenes, Felipe Rodrigues, así como capellanes de los centros.

Durante su homilía, Martín ha puesto para predicar el Evangelio un ejemplo sencillo y entendible para los niños. Si uno se queda sin batería en el móvil o se le cae la wifi en casa se puede sentir incomunicado, aislado, «como que me falta algo importante; ¿cómo podemos ir por la vida sin batería, o sin estar bien conectados?». Pues en este miércoles, Jesús en el Evangelio habla de «la conexión más importante de nuestra vida: estar conectados con Él».
Y lo hace, ha explicado, con la metáfora de la vid y los sarmientos. «El que está bien conectado a mí», diría Jesucristo, «ese da fruto abundante», porque estando unido al tronco, se alimenta de la savia que viajan desde la raíz hasta las hojas.

Los frutos de la alegría y la paz
Les ha explicado el obispo auxiliar lo que significa dar frutos. «Podemos pensar que ser cristiano es algo aburrido», pero más bien es «apasionante, toda una aventura». «Jesús quiere contar con cada uno de nosotros para que, bien unidos a Él, demos frutos».
Uno de esos frutos que «necesita mucho nuestro mundo» es la alegría, ha dicho, «la que nos regala el Resucitado». Pero también en este mundo hace falta paz. «Si estamos unidos a Jesús viviremos con más alegría y podremos transmitirla a los demás; viviremos con más paz y seremos, en medio de un mundo muy conflictivo, constructores de paz».
También en la unión con Jesús se crece en la amistad con Él «y así también poder vivir una amistad sana con los demás, desde la lealtad, sabiendo perdonar, evitando los chismes y haciendo que los demás no se sientan solos».

Otro frutos al que se ha referido el obispo es el de poner en juego los valores y talentos que Dios ha regalado: inteligencia, creatividad… «y así construir un mundo mejor, comenzando por los que estamos alrededor; si estamos unidos a Jesús, el Señor potencia todos esos talentos» para hacer un mundo «más humano, más justo, más feliz».
Por último, Vicente Martín ha explicado cómo el padre Dios, el viñador, «cuida la viña, cuida los sarmientos». Los poda para que den más frutos, y en este sentido, «podar puede sonar un poco doloroso; crecer a veces duele, pero el Padre Dios va quitando lo que sobra». El orgullo, la pereza, el egoísmo… «Es necesario limpiar eso que sobra para que demos buenos frutos».
La clave para estar bien unidos a Jesús es la oración, les ha recordado a los presentes, «rezar cada día nos hace estar en sintonía con el Señor»; también los sacramentos, «especialmente la Eucaristía, que es el alimento, como la savia», pero también el del Perdón, «que es un poco como la poda; no se trata de un castigo, sino un limpiar lo que sobra»; y, por último, el «buen trato que le demos a los demás; el Señor quiere que nos tratemos y nos cuidemos como Él nos trata y nos cuida a cada uno de nosotros».
