La Catedral de la Almudena acogió en la tarde de este 27 de febrero la «X Noche de los Testigos», una vigilia de oración en la que los cristianos perseguidos han sido los protagonistas. Como decía el arzobispo de Madrid, cardenal José Cobo, al convocar a sus diocesanos a participar, esta es una oportunidad para «orar y para mirar a esa Iglesia que está necesitada de nuestra oración, de nuestro apoyo y de nuestro abrazo». Una situación que padecen más de 400 millones de cristianos en el mundo.
La vigilia dio inicio con una procesión con palmas, velas y fotos de cristianos que han derramado su sangre en diversos países en el último año, así como un cáliz y un icono, profanados en Irak por el Estado Islámico, como recordaba la periodista Cristina López Schlichting, que ha conducido este encuentro de oración.
Cristianos perseguidos en India
Una persecución que en su día sufrió el padre Wilson Lopis, natural de Karnataka (India), e incardinado en la archidiócesis de Madrid, donde fue ordenado hace 15 años. Una discriminación que en la India se sufre desde niño en los colegios, especialmente en los últimos años, en que ha aumentado la persecución, tras la Ley Anti-conversión instaurada en algunos estados del país.
El sacerdote relató diversos episodios de persecución en el país, que provocó la huida de muchos cristianos de diversas confesiones. Una persecución que, por otro lado, ha fortalecido la fe de los cristianos, que reclaman ante la falta de protección por parte de las autoridades. De la Ayuda a la Iglesia Necesitada, el padre Wilson dice que espera oración, que sostiene el día a día de estos cristianos.

Cristianos mozambiqueños víctimas del Estado Islámico
El obispo de Nacala (Mozambique), el español Alberto Vera, sufre las consecuencias del yihadismo. Religioso mercedario, ha agradecido la presencia en la vigilia y recordó que como religioso hizo el voto de redención, el voto del martirio. Es obispo en una región con más de un millón tres cientos mil desplazados y entre seis y ocho mil muertos, como consecuencia de una guerra sin sentido, iniciada por terroristas del Estado Islámico, que los llevó a dominar la mitad de la provincia de Cabo Delgado, unos 40 mil kilómetros cuadrados. En el fondo, esta es una guerra con causas económicas, que busca dominar los rubís, grafito, gas natural y tráfico de heroína, según relató.
La convivencia entre musulmanes, sesenta por ciento de la población, presentes en el país desde hace 1.200 años, cristianos, el treinta por ciento, y practicantes de las religiones tradicionales, un diez por ciento, siempre fue buena, con familias en las que sus miembros practicaban diversas religiones. Una relación que se ha fragmentado en los últimos tiempos, provocando enfrentamientos cotidianos, a pesar de que la Iglesia católica promueve el diálogo, el perdón, la ayuda y la oración por todos.
Monseñor Alberto Vera recordaba lo vivido en la noche del 6 al 7 de septiembre de 2022, día en que fueron quemadas iglesias y casas de sacerdotes y religiosas, siendo asesinada una religiosa comboniana, María de Coppi, riesgo por el que pasaron otras religiosas y sacerdotes. El obispo relató el testimonio de vida de la religiosa asesinada, misionera en el país durante 50 años, profundamente comprometida con el pueblo mozambiqueño.
El obispo citó las palabras de una mujer de este país, que le decía: «el Evangelio ha transformado los corazones y las mentes de este pueblo». Igualmente, recordaba las incursiones terroristas que han continuado en los últimos meses, provocando destrucción y muerte entre los cristianos locales. El obispo pedía oraciones, «porque eso es aquello que nos da fuerza para seguir adelante, para seguir anunciando la Buena Noticia del reino y para seguir defendiendo a los más pobres y a los más humildes, defendiendo los derechos humanos de todas las personas, sean de la religión que sean».

Fortaleza para confesar la fe
El obispo auxiliar de Madrid, monseñor Juan Antonio Martínez Camino, que presidió la celebración, afirmó que «la Iglesia estará en agonía hasta el fin de los tiempos», una Iglesia que ve como germen del reino de Dios. El obispo auxiliar recordaba los porqués presentes en algunos cristianos perseguido, pero al mismo tiempo su testimonio que «nos fortalece a todos nosotros para poder confesar nuestra fe». Monseñor Martínez Camino subrayó la importancia de la oración y la necesidad de tener la fortaleza de confesar nuestra fe a partir del testimonio de los mártires y de Cristo.
Un testimonio de fe presente en la madre de los Macabeos, como fue escuchado en las lecturas de la celebración. El obispo auxiliar llamaba a superar miradas superficiales para ser constructores de paz y de humanidad reconciliada, recordando el testimonio de los seminaristas madrileños martirizados noventa años atrás. Monseñor Martínez Camino llamaba a «vivir con toda el alma la confianza en Dios» y a pedir a Jesús Sacramentado que «nos ayude a fortalecer nuestra fe».
