Todavía se emociona Jesús Díaz-Hellín cuando rememora el momento en que vio al Papa León XIV vestir la estola que con tanto cariño había bordado para el acto en la catedral de la Almudena, cuando el Pontífice le entregó la Rosa de Oro a la patrona de Madrid. «Cuando le vi con ella puesta me eché a llorar», reconoce. Y eso que fue a través de las pantallas, en el Bernabéu, esperando a que empezara el encuentro con la Iglesia que camina en Madrid.
Porque con Díaz-Hellín se contactó a través de Carlos Amores, hermano mayor de Jesús El Pobre, hermandad de la que es hermano y vestidor de la Virgen, además de haber hecho el ajuar del Cristo. Y la hermandad estaba en el Bernabéu ya que la Virgen de la Almudena procesionaba en el paso de su titular mariana, con sus anderos.

Foto: Á. Pérez Meca/EUROPA PRESS
«Para mi taller no puede haber mejor encargo», continúa el artista. Los trabajos realizaron en tiempo récord, 20 días, pero «como era para quien era», no escatimaron esfuerzos. «La satisfacción que nos ha dejado en mi taller es enorme».
Ya fue una emoción muy grande cuando la Santa Sede aprobó el diseño presentado. Después, ver al Papa en la catedral, «tan elegante», y «contento y emocionado ante la Virgen», hace que «te sientas más orgulloso».

Foto: Á. Pérez Meca/EUROPA PRESS
A la hora de diseñarlo, Jesús tenía una indicación precisa: había de llevar la corona real, por ser la Virgen Santa María la Real de la Almudena, y las iniciales del Ave María. Así, estos dos motivos los bordó en la parte superior izquierda de la estola, justo sobre el corazón del Papa. Y en la parte inferior, a ambos lados, bordó azucenas, que «no hay flor que represente mejor a la Virgen», por su simbología de pureza.
Para el trabajo tampoco se escatimó en materiales. «Son lo mejor de lo mejor». Empezando por el propio tejido, que en sí mismo es una joya. Se trata de un tisú de plata hecho en telar a mano en la Casa Vives y Marí de Valencia. Todo lo demás, elaborado en el taller de Díaz Hellín, son bordados en hilo de oro fino y plata de ley, a mano sobre bastidor.

Foto: cedida por Jesús Díaz-Hellín
Los flecos son de oro trenzado, y el forro es un damasco con cabeza de ángeles. Además, la estola incorpora cristales de Swarovski verdes y rojos en la corona real y lentejuelas de oro en los bordados inferiores. «Estoy muy contento con el trabajo; como católico, que la llevara el Santo Padre es un orgullo», resume el bordador.
La estola, además, se pasó por las imágenes de Jesús Nazareno El Pobre y María Santísima del Dulce nombre en su Soledad.

Foto: cedida por Carlos Amores
