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Miércoles, 28 enero 2026 17:56

Preasamblea CONVIVIUM de los sacerdotes con más de 50 años de ministerio: «Las canas no nos han quitado la ilusión»

Preasamblea CONVIVIUM de los sacerdotes con más de 50 años de ministerio: «Las canas no nos han quitado la ilusión»

El testimonio de los sacerdotes mayores conmueve, nos lleva a quitarnos el sombrero. Y es que hay curas a quienes no les detiene ni la nieve. Una prueba de eso es la sexta y última preasamblea en preparación a CONVIVIUM, la Asamblea Presbiteral del 9 y 10 de febrero, que ya cuenta con más de mil inscritos. Se convocaban este miércoles, 28 de enero, en el Seminario Concoliar de Madrid, después de los sacerdotes con entre 0 y 9 años de ordenación, los de 10 a 19 años, los de 20 a 29 años, los de 30 a 39 años, y los de 40 a 49 años.

Un cansancio feliz

Más de 50 sacerdotes con más de 50 años de años de ordenación -estamos hablando de curas que tienen al menos 75 años-, acudieron, como tantas veces han hecho a lo largo de décadas de ministerio, en muchos casos fuera para lo que fuera, a la llamada de la diócesis. Algunos, eran bastantes más los apuntados, no pudieron hacerlo, mostrando su pesar por ello, ante las dificultades climatológicas con las que amaneció Madrid este miércoles 28 de enero.

Curas a quienes «las canas no nos han quitado la ilusión», que sienten «un cansancio feliz», que dicen abiertamente que «no nos cambiamos por nadie», que ser curas merece la pena, que se alegran por el simple hecho de encontrarse, pues como alguno ha comentado, «pasan los años y no nos vemos». Y ese ya es motivo más que justificado para realizar el CONVIVIUM y todo el proceso en torno a esta asamblea presbiteral.

Preasamblea 5 nieve

Abrazan su fragilidad

Curas que son un gran testimonio para toda la Iglesia de Madrid, también para quienes cuidan de los más frágiles. Una de las voluntarias, que forma parte de un equipo coordinado por la Vicaría del Clero, es Blanca Ybarra (imagen inferior). No duda en afirmar que «en este cuidado a los mayores descubrimos un testimonio; un testimonio real de cómo abrazan la fragilidad, la vulnerabilidad».

Estamos ante sacerdotes que con su testimonio diario aportan «no solo su sabiduría de experiencia de vida, del ser sacerdote, sino cómo continuar siéndolo», subraya Blanca. Para la voluntaria, es admirable que cada sacerdote mayor «mantenga esa identidad de una manera nueva», su capacidad para en esta etapa ir aprendiendo cada día. Sacerdotes que «pueden comunicar a los más jóvenes o no tan jóvenes cómo ser sacerdote en las nuevas etapas de la vida. Es una sabiduría compartida, no solo de conocimiento, sino también de su unión con Dios».
Preasamblea 5 blanca

Hacer presente al Señor

Un testimonio que también conmueve al obispo auxiliar de Madrid, monseñor Vicente Martín. A los participantes en esta preasamblea les ha dado gracias por su presencia, «no solo por vuestra presencia aquí, sino por vuestra presencia allí donde estáis, en los servicios que seguís realizando».

Un agradecimiento «por seguir haciendo presente al Señor, por seguir haciendo presente a Cristo en medio de los hombres, en la Eucaristía, pero también con vuestro servicio, con vuestra gratuidad, con vuestras historias».

El obispo auxiliar ha insistido en que «estar jubilados no es estar parados, es estar, quizás de otra manera». Sacerdotes que han tenido que adaptarse a cambios sociales, culturales, políticos, religiosos, eclesiales, ante los que «habéis seguido siendo fieles, leales y entregados», señaló el obispo auxiliar. Curas a los que dice respetar, en quienes ha encontrado ayuda en su ministerio presbiteral y ahora episcopal.

Preasamblea 5 capilla

Maestros de vida sacerdotal

A pesar del esfuerzo que algunos han hecho para estar juntos, para los sacerdotes mayores, «ese esfuerzo en vuestro caso no se improvisa», resaltaba el arzobispo de Madrid. Para el cardenal Cobo, el proceso del CONVIVIUM muestra que «digan lo que digan, tenemos un presbiterio que vale mucho», que esta es una experiencia «de comunión, de trabajar juntos, de sentir juntos», en la que se descubre «que en cada momento el ministerio se está viviendo de forma distinta».

Curas en quien su arzobispo, como toda la diócesis de Madrid, ve «maestros de vida sacerdotal, curtidos en los años y en idas y venidas de nuestra diócesis». Curas que hablan de felicidad, que entienden que hay una manera de ser cura en cada momento vital, dado que el ministerio está en el ser, no solo en el hacer.

Curas que, desde sus aprendizajes, son llamados a «enseñar a los que vienen detrás», a los seminaristas, a los sacerdotes más jóvenes, como les ha dicho su arzobispo. Y hacerlo a partir de experiencias vividas, de corresponsabilidades asumidas a lo largo de décadas de ministerio.

Preasamblea 5 cobo

Testigos desde sus vidas y ministerio

Nada mejor para conocer el testimonio de vida de estos sacerdotes que sus propias palabras. A sus 95 años de vida y 71 de ministerio presbiteral, Daniel Sánchez Merino, que vive en el Residencia de sacerdotes Sagrada Familia, no duda en decir que en todo este tiempo ha sido feliz, sintiendo haber estado «dentro del plan de Dios».

A los sacerdotes más jóvenes les invita a confiar, pues «nos puede determinar el Señor cómo ir saliendo adelante a pesar de las dificultades, que con Él y para Él no lo son tanto». De cara a CONVIVIUM manifiesta su disposición a aportar y espera que sea oportunidad para que «nos vayamos conociendo más y mejor, que nos vayamos tratando más sacerdotalmente».

Una vida sacerdotal en la que el padre Blas Gómez, franciscano TOR, ha querido «dar a conocer a Jesucristo a todos, trabajar a favor de la gente y de la gente débil». A sus 80 años, 55 de presbiterado, que sigan contando con él es una prueba de que «todavía seguimos siendo importantes y que podemos colaborar, tal vez no con la energía y el énfasis que pueda tener un chico o un sacerdote más joven».

Preasamblea 5 grupo2

Desde ahí, siente que continúa en la tarea, «ayudando y prestando los servicios que buenamente uno puede y sabe, con la ayuda del Señor», especialmente con los enfermos y las personas mayores.

Juan Fernández de la Cueva Martínez-Raposo fue durante muchos años delegado episcopal de Pastoral del Trabajo. Hoy, a sus 81 años, 56 de sacerdote, es adscrito en la parroquia de San Blas. Allí dice estar «tocando la carne de los pobres», especialmente acompañando a los drogadictos. A los curas ordenandos en los últimos años les diría «que el mundo está habitado por Dios».

Juan Fernández espera que CONVIVIUM sea oportunidad para entender que «tengamos más encuentros los curas y que nos unamos más, como que haya más comunión».

Preasamblea 5 encuentro

De sus 57 años de sacerdote, Manuel Ruiz Oñate ha pasado 29 como misionero en Brasil y Ecuador. Hoy, a sus 81 años, es capellán de la Residencia de la Hermanitas de los Pobres. Ha vivido su ministerio con espíritu de servicio, poniéndose a disposición donde quiera que ha estado. A los más jóvenes les dice que no olviden que «somos colaboradores de Jesús, somos seguidores suyos y misioneros donde quiera que estemos».

Ve CONVIVIUM como oportunidad «para vivir el espíritu de fraternidad y colaboración, que pongamos todos las manos en el arado de la diócesis, donde quiera que se nos pida».

El padre Ángel Camino es el vicario episcopal de la Vicaría VIII. El religioso agustino se siente un elegido por Dios, a quien siente presente en su vida, y por Jesús, «que me ha llamado». Como agustino, destaca el ser arropado por la comunidad, subrayando la fraternidad agustiniana, no solo con los sacerdotes, también con los laicos.

Preasamblea 5 grupo1

A sus 76 años de vida y 51 de ministerio, a los sacerdotes jóvenes les dice «que se acuerden del primer amor, que estén pendientes del amado, de Jesús, y que nosotros somos sacerdotes para los demás. No pienses en ti mismo, piensa en el pueblo, en los últimos, busca a los pobres que se te han sido entregados, busca a los enfermos, busca a los últimos, ese es el cura».

Ve CONVIVIUM como «una idea inspirada por el Espíritu Santo, que va a hablar y las cosas van a cambiar», con una participación profunda del clero y que «va a renovar el presbiterio».

Preasamblea 5 voluntarias

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