El Papa León XIV hará una visita, durante su viaje apostólico a España, a la Virgen de la Almudena. Será el lunes 8 de junio, a las 18:00, en un acto sencillo y entrañable para honrar y rezar ante la patrona de Madrid. El Santo padre estará acompañado por el cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid y el cabildo catedral, además de los seminaristas de la provincia eclesiástica e invistado. Entre ellos tendrá un lugar destacado la Reina Doña Sofía.
La historia de la devoción a la Virgen de la Almudena y del primer templo de Madrid viene muy de la mano de la Casa Real española. No ha habido reina más ligada a la catedral que María de las Mercedes de Orleans y Borbón, primera esposa de Alfonso XII. Enterrada a los pies de la Virgen, en el altar bajo el camarín, fue la primera promotora de la catedral madrileña.
Nacida en Madrid, gran devota de la Virgen, había pasado a ser congregante de la Real Esclavitud de la Almudena en virtud de lo dispuesto por Felipe IV cuando fundó la congregación: que todos los reyes fueran miembros.

Alfonso y María de las Mercedes se habían casado muy enamorados el 23 de enero de 1878, teniendo ya ganado el respeto y cariño de los madrileños. Su boda se produjo diez años después de la demolición de la iglesia de Santa María la Real de la Almudena, en la que se veneraba a esta Virgen que contaba con toda la devoción del pueblo madrileño.
La querida Almudena estaba sin casa, y una delegación de la Esclavitud pidió un encuentro con la joven reina para pedirle ayuda. Así pues, el rey Alfonso, a instancias de su esposa, cede unos terrenos junto al Palacio Real, a escasos metros de donde había estado construida la iglesia primitiva.

Proyecto de mausoleo para la reina
Tan solo tres meses después, y a apenas cinco de haberse casado, María de la Mercedes fallece, recién cumplidos los 18. Al rey, desolado, no le duelen prendas y la idea de una sencilla iglesia pasa a ser un proyecto de catedral para cumplir los deseos de su «dulcísima esposa», como la llamaba.
Así, le encarga el proyecto al Marqués de Cubas, que entre los diferentes elementos diseña un mausoleo para albergar los restos mortales de la reina, enterrada de manera transitoria en el monasterio del Escorial, en el panteón de infantes.
Con idea de situarlo en la cripta de la catedral, el templete era en un estilo neogótico muy similar al que había realizado para el conjunto de la catedral, pero fue encargado a su ayudante Enrique María Repullés y Vargas. Nunca llegó a construirse. Detalles típicos del gótico, como los pináculos o los arcos apuntados, quedaron reducidos a la sencilla lápida tras la que reposa la reina, bajo su querida Madre en la advocación de Almudena.

Traslado a la catedral
María de las Mercedes ha sido la única reina española que ha nacido y ha muerto en Madrid. En concreto, en el Palacio Real. Cumpliendo la última voluntad de Alfonso XII, que quiso siempre que su esposa fuera enterrada en la catedral, el rey Juan Carlos I dispuso en el año 2000 trasladar los restos de María de las Mercedes al primer templo de Madrid. Un funeral de carácter privado, al que acudió el monarca junto a la Reina Sofía y la Infanta Elena, precedió a la sepultura.
Apenas hubo invitados. Pero entre ellos se encontraba la actriz Paquita Rico, quien puso voz y rostro a la reina María de las Mercedes en la legendaria película ¿Dónde vas, Alfonso XII?

Presencia de la reina en el Museo de la Catedral
De la reina, entusiasta y principal promotora de la catedral de la Almudena, hay muchas referencias en el Museo catedralicio. Entre otros, destaca su firma en el Libro de la Esclavitud del día en que ingresó en la congregación.
Asimismo, en la catedral se expone un retrato de la joven reina, que pertenece a Patrimonio Nacional, firmado el mismo día de su muerte. Fue realizado por M. Lozano, con pelo natural, algo que puso de moda el Romanticismo para recordar a los seres queridos fallecidos. Los mechones rodean el retrato en forma de guirnalda, y alrededor de ella se leen cuatro palabras escritas que definen a la reina: candor, virtud, bondad y modestia.
Es un retrato ovalado con un cristal en un marco dorado que, en la parte de arriba, tiene el escudo con castillos y leones rematado por una corona rodeada de ramas de laurel. En el centro se dibuja la figura a medio cuerpo de la reina, con corona y collar de perlas de tres vueltas, y debajo una orla en la que se lee «S.M.S.R.D. María de las Mercedes Querida».

Hay otra pieza de la reina que también se conserva en el Museo: un anillo que popularmente se conoce como «la joya maldita». Se trata de una sortija que conservó su esposo Alfonso XII y que, según la leyenda, todo el que lo posee muere joven. María Cristina de Habsburgo, segunda esposa del rey, decidió meterla en una cajita, escribir esta historia en los laterales y cortar con esta oscura tradición donándosela a la Virgen de la Almudena.
Una de las últimas obras en incorporarse a la colección del Museo es un retrato en miniatura de la soberana realizado por Antonio Tomasich de Haro, un maestro de la miniatura del siglo XIX que trabaja sobre láminas de marfil. La pieza está fechada en 1879, un año después de la muerte de la reina. Para su desarrollo, el artista utilizó como modelo una fotografía de estudio de la monarca (magen inferior, retratro y anillo).

Cáliz de la Reina Mercedes
En este viaje apostólico del Papa León XIV habrá también un recuerdo a la reina que tanto quiso a la Almudena. El cáliz que usará el Pontífice en la Misa del Corpus del domingo 7 de junio en la plaza de Cibeles es precisamente el conocido como Cáliz de la Reina Mercedes.
Se trata de una pieza que la propia reina encargó a la casa Ansorena como obsequio para las Religiosas de la Asunción, con quienes había estudiado y a las que tenía gran cariño. En 2022, más de un siglo después, la congregación lo regaló al cardenal Carlos Osoro, arzobispo emérito de Madrid, y él lo donó al Museo de la Catedral de la Almudena, donde se custodia desde entonces.
Elaborado en estilo neogótico, muy propio de los cálices del siglo XIX, cuenta con una gran cantidad de decoración vegetal entrelazada entre arquerías apuntadas, decoraciones de pedrería guarnecida en diamantes y esmaltes decorando el pie que representan a santa Catalina de Siena, santa Teresa de Jesús, la Inmaculada Concepción, santa Cecilia mártir, santa Rita de Casia y Cristo crucificado.
Será la primera vez que este cáliz se use en una celebracion masiva y, además, fuera del templo.

